El aumento de alumnos en la Academia abre la contratación
A una de las últimas promociones en la Academia de la Guardia Civil de Baeza alguien la bautizó, con bastante socarronería, como “promoción dálmata”. Tuvo 101 alumnos, tantos como los famosos perros de la película de Walt Disney que las pasaban canutas por obra y gracia de la malvada y un tanto canosa Cruella de Vil. Los futuros uniformados con tricornio que pueblan la mayor escuela de la Benemérita del país son ya 656 en el curso 2015/2016. Hace un lustro, el Gobierno decidió que los recortes también había que aplicarlos a la institución que fundó el duque de Ahumada y, durante los últimos cinco años, los aspirantes han estado en torno al centenar. Eso implica un problema de seguridad nacional, según denuncian organizaciones de este Cuerpo, al jubilarse más guardias de los que ingresan, y también repercute en el empleo en la ciudad anfitriona. El grueso del personal “no militar” es el de cocinas. Esta plantilla rondó la decena de hombres y mujeres en los últimos tiempos de crisis; el aumento de alumnos, hará que crezca. Beneficios para la empresa adjudicataria, que es baezana, para los proveedores locales, y también más puestos de trabajo en Baeza y alrededores.
Así lo confirma la presidenta del comité de empresa, Carmen Salazar, que cree que habrá una treintena de altas este curso para atender los fogones y la intendencia necesaria para alimentar a los 656 aspirantes que quieren ingresar en la escala básica del Instituto Armado. A ellos hay que sumar otros trescientos aproximadamente, que pasan por la Academia para la promoción interna o para cursos de actualización de conocimientos. Sin embargo, la representante sindical, opina que no es suficiente el número de personas que se contratarán, aunque apuesta por dar “un voto de confianza”. Espera que la siguiente promoción sea más numerosa y que ello abrirá el grifo de las contrataciones aún más. El secretario general de la Asociación Baezana de Industria, Servicios y Comercio (Abisc), Ángel de la Poza, comparte el planteamiento. “No es que la llegada de más alumnos este curso suponga una reactivación económica, es una ilusión de que esto ocurrirá”, reflexiona. Y es que reconoce que, en buena medida, el tejido empresarial baezano creció en torno a la Academia, que, no en vano, lleva vinculada a la ciudad desde hace más de treinta años. Los comercios, la hostelería e, incluso, el sector inmobiliario se desarrollaron conforme a las necesidades de una población flotante que rondaba las dos mil personas, durante nueve meses al año. Una cantidad nada desdeñable para una población como la baezana que, según el Instituto Nacional de Estadística, es de 16.215 personas.