El arte callejero

En Torredelcampo, mi pueblo, no se aprecia el arte callejero; a lo mejor es porque es pequeño y este tipo de trabajo para ganarse la vida se desborda más en las grandes ciudades.

    07 may 2015 / 11:14 H.


    Cuando he visitado grandes urbes sí que he podido reparar en estos personajes, hombres y mujeres, primando el sexo masculino, que con este medio se ganan un dinerillo extra creo yo. Ya sea haciendo sus pinitos de actor, pintor, dibujante, malabarista, payaso, músico y un largo etcétera. Como se suele decir, “hay gente para todo”. Hay quienes detienen su marcha para presenciar a estos artistas ambulantes, colaborando con una aportación económica, si aquello es de su agrado; pero otros pasan de largo.

    Hay quienes tocan un instrumento, como acordeón, guitarra, violín, interpretando piezas musicales que todos conocemos, sea clásica, zarzuela o del momento. Otros son diestros con el lápiz o el pincel, y todo aquel que lo desee se puede llevar a casa su retrato para adornar su hogar. Son estrellas anónimas que sólo muy pocos conocen; tal vez sean como los primitivos titiriteros de otros tiempos que hacían las delicias de niños y mayores, no haciendo mal a nadie.

    Seguramente, puede ser que estén buscando una oportunidad para mostrar aquello que han preparado. Quieren que los demás lo vean por si pasara un cazatalentos, o algo así, y dar un giro a su vida.
    ¿Encontrará alguno de ellos un hueco en el mundo al dejar su arte materializado en una presentación callejera? ¿Quedará su huella allí? Cuando ya no transiten por las calles de la ciudad éstos que ahora hacen feliz a los demás, ¿Se acordara alguien de ellos? Tal vez sí, o tal vez no. El tiempo lo dirá.

    Son gente que tienen ilusiones, ganas y fuerza para soñar, porque aman los que hacen. Antonio Machado dijo: “Son buenas gentes que viven, laboran, pasan y sueñan y, en un día como tantos, descansan bajo la tierra”.