El análisis. Entre incendios laborales y el fuego amigo

b Un conflicto de protones. Hay rescoldos que son difíciles de apagar y si las condiciones son propicias amenazan con reavivar llamas que se creían controladas. Los funcionarios están en el punto de mira presupuestario aquí y en Italia, y cualquier atisbo de gracia concedida antes es papel mojado hoy.

    08 jul 2012 / 09:55 H.

    Todo se revisa porque el pozo salarial está esquilmado y las cuentas llevan tiempo sin cuadrar. En una negociación controvertida el concejal de Personal García Anguita se ha asignado el papel de incendiario. Tildar de “peseteros” a unos funcionarios que ya han sufrido recortes en sus salarios, a los que se les ha dejado sin vacaciones y que esperan como agua de mayo que se cubran las

    bajas de 20 compañeros jubilados es, cuanto menos, jugar con su paciencia. Por más que el edil intente salvaguardar un verano con garantías en la cobertura del fuego, exigir públicamente que los bomberos no hagan huelga en los próximos meses es un ardid fatuo y poco medido que le resta crédito negociador y no le ayuda en la búsqueda de un equilibrio de fuerzas. Pisotear la imagen de este colectivo, o enfrentarles con otros funcionarios, como así lo entienden los aludidos, es una estrategia cortoplacista si se tienen en cuenta otras medidas que el equipo de Gobierno planteará en breve. Si la manguera se destensa por las dos partes habrá acuerdo. Mientras tanto, no echen más leña al fuego.

    b Ajustes de cuentas. Cuando el plan de ajuste veas perfilar pon el tuyo a remojar. Es el temor de la plantilla municipal


     del Ayuntamiento de Jaén, que cada vez que algún responsable niega despidos se estremece convenientemente. Si la plantilla actual es de 1.496 empleados y se pretende ahorrar en el capítulo de Personal el año que viene más de 8 millones de euros falta explicar cómo cuadrar estas previsiones sin tocar currantes.

    b Cuestión de química. Cierra Griñán un congreso mustio en el que los críticos le cambiaron el semblante en forma de voto en blanco. La imagen del líder socialista enrocado en su corte cercana y desde la lejana Sevilla no concita simpatías. Más diálogo, más integración —incluidos rubalcabistas señalados— y más patearse la región fueron los lamentos escuchados. Francisco Reyes fue parte activa en eso de recordarle al jefe que el camino se demuestra andando. Y, de momento, Griñán está quietecito.