El alcalde de Tarragona confirma que el marido tenía una orden de alejamiento
El marido de la mujer hallada muerta en Tarragona junto a sus dos hijos, Abdslam, tenía una orden de alejamiento de su pareja desde otoño del 2009, y había estado ingresado y en tratamiento por problemas psiquiátricos, ha confirmado hoy el alcalde de Tarragona, Josep Fèlix Ballesteros.
El marido de la mujer hallada muerta en Tarragona junto a sus dos hijos, Abdslam, tenía una orden de alejamiento de su pareja desde otoño del 2009, y había estado ingresado y en tratamiento por problemas psiquiátricos, ha confirmado hoy el alcalde de Tarragona, Josep Fèlix Ballesteros.Los Mossos d'Esquadra han encontrado el cuerpo sin vida de una mujer magrebí de 26 años y el de sus dos hijos, de 3 y 5 años, en su domicilio de la calle Reial de Tarragona y buscan como principal sospechoso al marido, que se encuentra en paradero desconocido.
Unas 150 personas se han concentrado hoy al mediodía en silencio frente al ayuntamiento para mostrar su rechazo a este triste suceso. Entre los concentrados, figuraban el delegado de la Generalitat en el Camp de Tarragona, Xavier Sabaté; el alcalde tarraconense, Josep Fèlix Ballesteros; los concejales, vecinos, y el director y los profesores del colegio Pau Delclòs, al que asistían los dos pequeños fallecidos.
En declaraciones a la prensa tras el minuto de silencio, Ballesteros ha confirmado que Abdslam "tenía una orden de alejamiento desde otoño del 2009", y que sufría problemas psicológicos" que le obligaron a estar ingresado y a seguir tratamiento. Su mujer, según Ballesteros, pidió en diciembre pasado que se levantara esta orden de alejamiento, y el juez se negó. "Hasta estos hechos, el comportamiento de la familia había sido razonablemente normal, sobre todo el de la mujer y los niños", ha dicho Ballesteros, que ha destacado que "no tenían más familia en Tarragona", y que vivían en un piso de su propiedad, con hipoteca, aunque el marido estaba en estos momentos en el paro.
Por su parte, Xavier Sabaté ha lamentado que "aunque se pusieron todas las medidas posibles" y que el servicio de atención a las víctimas de los Mossos seguía el caso y se había intentado poner en contacto con ella en diversas ocasiones, no siempre con éxito, "el sistema falla y no siempre se pueden controlar al 100 por 100 este tipo de comportamientos".