El acusado de asesinar a su mujer en Píñar: 'Se me fue la cabeza'
El hombre de 78 años acusado de asesinar a tiros a su mujer, de 76, el pasado 3 de abril de 2009 en el domicilio que ambos compartían en Píñar (Granada) ha dicho ante el jurado popular que lo enjuicia desde este viernes en la Audiencia de Granada que se le fue 'la cabeza' y que no sabe por qué lo hizo.
Según ha explicado con grandes dificultades para entender las preguntas de la Fiscalía y las partes personadas por su incipiente sordera, aquel día su mujer iba a salir a la calle cuando comenzaron una discusión, tras lo que ella le dijo que la matara. "Yo le dije entonces que quien se iba a matar era yo y me puse una pistola en la cabeza. Ella empezó a gritar y me pedía que no me disparase, y entonces le disparé", ha relatado.
El hombre tenía el arma guardada en el palomar de su vivienda, y allí había permanecido una década "para que no la encontraran los niños", y apenas una semana antes de lo ocurrido la había sacado de allí "para limpiarla". Según ha asegurado, su familia quería por aquel entonces que se tomara una medicación que lo dejaba "tonto" y se echaba en la comida, por lo que él decidió comer muchos días fuera para evitarlo.
Él, según ha recordado, llevaba casado con su mujer "cincuenta y tantos años" y "nunca" la había "amenazado", aunque, según ha afirmado, desconfiaba de ella desde hacía años y pensaba que le era infiel. De hecho, puso varios cerrojos en la vivienda porque tenía "susto" de que el hombre con el que ella estaba, según él creía, podía llegar de noche para matarlo.
"Ese día se me fue la cabeza. Yo no soy capaz de matar a nadie", ha dicho el procesado, que lleva ya dos años en prisión, en la que ingresó de manera preventiva tras cometer el crimen. Tras disparar a su mujer se fue "corriendo" a avisar a un vecino y, como no le contestaba, se marchó a un bar cercano, y levantó a su propietario, al que le pidió que llamara a su hijo y a la Guardia Civil, a la que confesó lo que había hecho y dónde estaba el arma utilizada.
La Fiscalía pide para él 20 años de internamiento en un centro psiquiátrico penitenciario, ya que entiende que no procede la imposición de pena de cárcel en este caso, teniendo en cuenta el informe realizado al procesado por los médicos forenses, que concluyeron que éste presentaba un "trastorno de ideas delirantes de tipo celotípico", con una concepción "errónea" de la realidad, lo que le provocó una total anulación de sus facultades "cognitivas y volitivas", según consta en el escrito de acusación provisional, al que ha tenido acceso Europa Press.
La Abogacía del Estado, personada como acusación popular en nombre de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, pide sin embargo para el procesado 17 años y medio de prisión, al entender que lo ocurrido fue lo suficientemente grave como para que ingrese en un centro penitenciario y no psiquiátrico.