El acusado de asesinar a su mujer en Píñar: 'Se me fue la cabeza'

El hombre de 78 años acusado de asesinar a tiros a su mujer, de  76, el pasado 3 de abril de 2009 en el domicilio que ambos compartían  en Píñar (Granada) ha dicho ante el jurado popular que lo enjuicia  desde este viernes en la Audiencia de Granada que se le fue 'la cabeza' y que no sabe por qué lo hizo. 

    20 may 2011 / 17:52 H.


    Según ha explicado con grandes dificultades para entender las  preguntas de la Fiscalía y las partes personadas por su incipiente  sordera, aquel día su mujer iba a salir a la calle cuando comenzaron  una discusión, tras lo que ella le dijo que la matara. "Yo le dije  entonces que quien se iba a matar era yo y me puse una pistola en la  cabeza. Ella empezó a gritar y me pedía que no me disparase, y  entonces le disparé", ha relatado. 
    El hombre tenía el arma guardada en el palomar de su vivienda, y  allí había permanecido una década "para que no la encontraran los  niños", y apenas una semana antes de lo ocurrido la había sacado de  allí "para limpiarla". Según ha asegurado, su familia quería por  aquel entonces que se tomara una medicación que lo dejaba "tonto" y  se echaba en la comida, por lo que él decidió comer muchos días fuera  para evitarlo. 
    Él, según ha recordado, llevaba casado con su mujer "cincuenta y  tantos años" y "nunca" la había "amenazado", aunque, según ha  afirmado, desconfiaba de ella desde hacía años y pensaba que le era  infiel. De hecho, puso varios cerrojos en la vivienda porque tenía  "susto" de que el hombre con el que ella estaba, según él creía,  podía llegar de noche para matarlo. 
    "Ese día se me fue la cabeza. Yo no soy capaz de matar a nadie",  ha dicho el procesado, que lleva ya dos años en prisión, en la que  ingresó de manera preventiva tras cometer el crimen. Tras disparar a  su mujer se fue "corriendo" a avisar a un vecino y, como no le  contestaba, se marchó a un bar cercano, y levantó a su propietario,  al que le pidió que llamara a su hijo y a la Guardia Civil, a la que  confesó lo que había hecho y dónde estaba el arma utilizada.
    La Fiscalía pide para él 20 años de internamiento en un centro  psiquiátrico penitenciario, ya que entiende que no procede la  imposición de pena de cárcel en este caso, teniendo en cuenta el  informe realizado al procesado por los médicos forenses, que  concluyeron que éste presentaba un "trastorno de ideas delirantes de  tipo celotípico", con una concepción "errónea" de la realidad, lo que  le provocó una total anulación de sus facultades "cognitivas y  volitivas", según consta en el escrito de acusación provisional, al  que ha tenido acceso Europa Press. 
    La Abogacía del Estado, personada como acusación popular en nombre  de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, pide sin  embargo para el procesado 17 años y medio de prisión, al entender que  lo ocurrido fue lo suficientemente grave como para que ingrese en un  centro penitenciario y no psiquiátrico.