14 ene 2009 / 12:15 H.
La que sobre el papel estaba llamada a representar la nueva imagen del PP catalán, Montserrat Nebrera, se descubre en la misma línea rancia que Alejo Vidal-Cuadras cuando llamó “cretino, grotesco y personaje estrafalario” a Blas Infante. Llueve sobre mojado, porque estos no son los únicos ejemplos de políticos del PP de ámbito nacional que menosprecian a Andalucía con tópicos y estereotipos que se mezclan con diatriba política. De igual forma, medios de comunicación y contertulios de todo a cien, cuando critican, por ejemplo, el desempleo en la comunidad o la acción de gobierno de Chaves, dejan caer, en ocasiones, de forma sutil y, en otras, con artillería de barra de bar, insultos contra los andaluces como pueblo. Nebrera cruzó la línea de la crítica política y en su intento de explicación ahonda en un desprecio claro hacia los andaluces. La situación del aeropuerto de Barajas y la gestión realizada por Fomento en los últimos días da para un arsenal de argumentos contra la cabeza visible del ministerio sin necesidad de arremeter contra el acento de un pueblo que no debería nunca ocultarlo. Haría bien la ministra en dar explicaciones más sensatas que el fallo en la predicción meteorológica para justificar el caos y el trato dado a los viajeros, pero cuando lo haga mantenga “ese acento de chiste” como lo ha hecho hasta ahora.
“El jinete polaco”, del ubetense Antonio Muñoz Molina, es la irónica propuesta lectora que el PSOE jiennense le remitirá a la diputada catalana. Quizá con el relato del traductor simultáneo de Mágina pueda entender, si tiene la intención, de cómo es la España en la que vive.