Dinero, docentes y programas novedosos contra el fracaso
Nuria Fernández /Jaén
Nadie pone en duda que el sistema educativo andaluz ha dado un gran giro en los últimos años. No sólo por los saltos que ha tenido que dar de una ley orgánica a otra.
Nuria Fernández /JaénNadie pone en duda que el sistema educativo andaluz ha dado un gran giro en los últimos años. No sólo por los saltos que ha tenido que dar de una ley orgánica a otra.
No hay más que echar un vistazo rápido a las aulas para entender que la escuela no es lo que era, u ojear los análisis sobre la inversión y los recursos destinados a la educación que publica la Junta de Andalucía periódicamente (pueden consultarse en www.juntadeandalucia.es/educacion) para darse cuenta de que, por fin, las administraciones consideran la enseñanza una prioridad: la Consejería de Educación tenía un presupuesto de 3.044.315.000 euros, cifra que para 2009 se multiplicó hasta 6.039.481.340. Una de las principales inversiones está destinada hacia las nuevas tecnologías (en 2000 había 10,75 alumnos por cada ordenador, mientras que el año pasado la media era de 2,65 usuarios por máquina, y el objetivo es que, a partir de quinto de Primaria, cada estudiante tenga el suyo propio), pero es el personal docente, como es natural, el que acapara la mayor cuantía de los recursos, puesto que se “lleva” más de la mitad de la inversión, 3.891.125.040 euros. Bien es cierto que el crecimiento no ha sido proporcional al del presupuesto general, ya que a principios de la década pasada eran 2.377.475.000 euros los que se destinaban a los contratos del profesorado.
Destaca sobremanera el dinero invertido en las enseñanzas de Régimen Especial y la Educación Especial: esta última se ha quintuplicado en apenas diez años (los 62.077.000 euros que se le dedicaban en 2000 son ahora 320.120.240). La tendencia coincide con la “cuestión básica” que cita la delegada del ramo en Jaén, Angustias María Rodríguez: “Lo que queremos es conseguir poner a disposición de los centros todos los recursos, profesores y programas específicos que sean necesarios para que los alumnos respondan todo lo bien que puedan en función de sus capacidades, pues somos conscientes de la diversidad que existe en el alumnado”, manifestó y aludió a las aulas específicas, a los monitores y al aumento del profesorado especializado. De hecho, hoy hay 122 profesionales que ayudan a 352 niños con capacidades limitadas a llevar los cursos al día en la provincia, mientras que en el curso 98/99 sólo había veintiséis. Es llamativa, asimismo, la proliferación de los Centros de Educación Permanente (antiguas Escuelas para Adultos), así como el número de alumnos que decide continuar sus estudios en una edad más madura, tendencia que coincide con un aumento de la oferta académica para este colectivo.
A pesar de estos avances, el último Informe PISA elaborado por la OCDE para la comunidad (cuyos resultados se conocieron el pasado mes de diciembre) destaca deficiencias importantes en los resultados académicos de los escolares andaluces, que quedaron por debajo de la media española con un problema considerable de comprensión lectora. La Junta trabaja, según expresó la delegada, en la implementación de los planes de lectura. Otras medidas, como la gratuidad de los libros de texto y, sobre todo, las destinadas a mejorar la integración y la convivencia en las aulas, son los fundamentos sobre los que trabaja el Ejecutivo para dar la vuelta a la tortilla.
No está todo hecho y todavía colea la polémica en torno a la última Ley Orgánica de Educación y hace tres días, los sindicatos generalistas manifestaron su rechazo al nuevo plan de calidad educativa andaluz por considerar que se responsabiliza demasiado al profesorado del éxito y el fracaso de los alumnos. Mientras, en los despachos, se trabaja para detectar los problemas y atinar, en lugar de dar palos de ciego.