Diez detenidos por una 'venganza gamberra' la noche de Halloween
Armados y con los rostros ocultos bajo pasamontañas y el casco de una moto, un grupo de veinte personas atemorizó a los vecinos de Jamilena la noche de Halloween. La Guardia Civil ha detenido a diez sospechosos, todos de Martos. Al parecer, fueron al pueblo para un 'ajuste de cuentas'.
De repente, comenzaron a escucharse estridentes alarmas de coches, sonidos de cristales rotos, golpes contra chapa y metal y voces y gritos. Era el jaleo que armaba un grupo de entre quince y veinte personas al avanzar, tumultuosamente, de noche, por un pueblo tranquilo. Para darle más aire de película a esta imagen, que fue real, la pandilla tenía el rostro cubierto con pasamontañas, la cabeza protegida por un casco de moto e iban armados con bates de beisbol, palos, machetes, un hacha y otros objetos contundentes. Ocurrió en Jamilena, entre el 31 de octubre y el 1 de noviembre, y los vándalos habían llegado de Martos. Fue en la celebración de Halloween, una fiesta estadounidense que, por la influencia de esta cultura, además de haber llegado a todo el mundo, se asocia, en muchas producciones de ficción, con el terror. Para colmo, los miembros del violento grupo buscaban venganza.
Lo explica la Guardia Civil que, desde hace días, trabaja en la detención de los sospechosos de estos actos que causaron una gran alarma. La labor correspondió al Área de Investigación del cuartel marteño. Las pesquisas permitieron localizar, poco a poco, a los supuestos autores de la “noche gamberra”. Viven todos en la Ciudad de la Peña y, en algunos casos, tienen antecedentes. Los detenidos son F. J. C. S., de 22 años; M. A. P., de 22; J. M. G. O., de 21; A. M. R., de 22 años; F. C. L., de 31; A. O. M., de 31; J. C. G., de 40; J J. C. O., de 19; L. M. R. C. una mujer de 23, y J. R. A., de 19. Además, hay un menor implicado, como precisa la Benemérita. El caso no está cerrado puesto que, como se recuerda, los testigos hablan de hasta veinte personas armadas y, por el momento, solo se ha indentificado y se ha colocado los grilletes a la mitad.
Los delitos que se les atribuyen no solo se quedan en los daños al mobiliario urbano o a puertas de viviendas, ya que, además causaron destrozos en coches estacionados en la vía pública —ya hay cinco denuncias de propietarios— y atacaron personas, de los que la Guardia Civil ya tiene dos partes. Esta acción también se le imputa al grupo, por no haber confesado nadie su autoría. La “visita” de los presuntos vándalos marteños al cercano municipio jamilenudo, apenas a cinco minutos en coche, tenía por objeto, al parecer, ajustar cuentas con un vecino que, días antes, se había enfrentado, y herido, a uno de los miembros de este grupo de amigos. No lo encontraron, pero la rabia la pagó un paisano del que buscaban.
El agredido estaba de fiesta con unos amigos en una cochera, como es la costumbre en este pequeño pueblo. Al oír el revuelo, salió a la calle y, al verlo, uno de los “vengadores” le golpeó con un bate de beisbol. Le lesionó en el brazo izquierdo, y, de paso, supuestamente, le sustrajo el móvil. Es plausible que esta agresión y sus posteriores consecuencias, ante la posiblidad de que las personas que estaban con la víctima se enfrentaran a ellos, animara a los marteños a marcharse a toda prisa en sus coches. Los disturbios se concentraron en las calles Clemente VII y Sapillo. José Rodríguez Cámara/Jaén