Diez años con un hígado compartido

Irene Bueno /Jaén
José e Inmaculada Domínguez Oneto están unidos por la sangre, son hermanos, y por el hígado. Hoy se cumplen diez años desde que ambos entraran en un quirófano con el fin de que el lóbulo derecho del hígado del primero se convirtiera en un órgano nuevo para la segunda. Fue la primera operación de este tipo que se realizó en Andalucía.

    27 jun 2012 / 11:01 H.

    Inmaculada Domínguez Oneto tenía 37 años, un hijo de 17 y un prometedor futuro por delante cuando, en 2002, le diagnosticaron, de la noche a la mañana, síndrome de Wilson. Se trata de una enfermedad que se manifiesta por un exceso de cobre en el cuerpo  y que “ataca” a un órgano vital hasta acabar con él. En el caso de Inmaculada fue el hígado.
    En muy poco tiempo, pasó de hacer una vida normal a encabezar la lista de espera de un nuevo órgano. Pero este no llegaba de un donante fallecido y el tiempo se agotaba. José Domínguez Oneto recuerda que, en una revisión, en el Hospital Reina Sofía de Córdoba, les dijeron que en un centro de Cataluña había una experiencia pionera que consistía en dividir el hígado de una persona viva e implantar en el enfermo el lóbulo derecho, ya que este se puede regenerar. Inmaculada asegura que toda la familia se ofreció, empezando por sus tres hermanos, su cuñada, Lola Pérez, y hasta su hijo y su sobrino, pero estos eran menores de edad. Sin embargo, fue José el que, finalmente, asumió el reto.
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