Despeñaperros es otra historia
Silverio Fernández/Santa Elena
De los 7.000 metros de trazado curvilíneo y mareante que hay del kilómetro 251 al 258 de la antigua A-4 en sentido Cádiz, a través de Santa Elena, en unas semanas, ya no quedará nada, sino el recuerdo. Las excavadoras 'devoran' estos días su asfalto y convierten sus curvas en elementos del pasado.
De los 7.000 metros de trazado curvilíneo y mareante que hay del kilómetro 251 al 258 de la antigua A-4 en sentido Cádiz, a través de Santa Elena, en unas semanas, ya no quedará nada, sino el recuerdo. Las excavadoras 'devoran' estos días su asfalto y convierten sus curvas en elementos del pasado.
El singular y emblemático paso de Despeñaperros sigue sorprendiendo a propios y extraños. Durante estos días se puede observar cómo las máquinas excavadoras y los camiones basculantes hacen desaparecer la antigua calzada de la autovía de Andalucía A-4 en dirección a Cádiz, tras la apertura de la faraónica construcción abierta al tráfico que enlaza el cruce de Aldeaquemada con Santa Elena. En concreto, es un tramo de siete mil metros de longitud, que comprende desde el antiguo punto kilométrico 251 hasta el 258. Las máquinas de una empresa concesionaria del Ministerio de Fomento demuelen, literalmente, el antiguo asfalto y las pronunciadas curvas de esta zona. Ya se han desmontado las biondas metálicas existentes junto a los arcenes de la antigua autovía nacional y las excavadoras no dejan títere con cabeza en los siete kilómetros de trazado viejo. Muchas personas, especialmente de poblaciones cercanas, como Santa Elena, La Carolina, Navas de Tolosa, Bailén, Carboneros e, incluso, Aldeaquemada y Linares, pensaban que esa antigua autovía quedaría como zona de recreo y de esparcimiento. Pero no ha sido así. Precisamente, el alcalde santaelenero, Juan Caminero Bernal, explica: “Todo volverá a ser como antes de la construcción de este ramal y, lógicamente, se volverá a reforestar esta zona con plantas autóctonas, una vez eliminada y replanteada la vieja carretera que tanto tráfico soportó, por ser parte de la entrada a Andalucía desde la comunidad de Castilla-La Mancha y muy especialmente durante los puentes de Semana Santa, verano e, incluso, Navidad”. Uno de los requisitos imprescindibles para la construcción de las nuevas calzadas era la demolición total de las antiguas, según fuentes cercanas al Ministerio. Grandes toneladas de tierras y escombros, mezclados con piezas metálicas de la antigua carretera se mezclan junto a un pequeño carril que permite el acceso de los vehículos pesados y maquinas retroexcavadoras que “devoran” el viejo asfalto. En definitiva, con el desmontaje de la vieja calzada se corregirá el impacto ambiental y se permitirá mejorar el Parque Natural en el que, desde hace unos años, está asentado el lince ibérico, entre otras especies en riesgo de extinción. Y es que, ahora, Despeñaperros es otra historia.