Demora de dos meses en las obras del comedor social
Todo estaba previsto para que el comedor social que Cáritas Interparroquial construye junto a las dependencias de la parroquia de San Agustín abriera sus puertas entre mediados y finales de este mes, pero finalmente no será posible. Según explica la presidenta de la ONG en la ciudad, María del Carmen Fernández, prácticamente “se ha perdido” este último mes de agosto.
Una época en la que no solo las vacaciones han hecho mella en un proyecto en el que trabajan desde hace años, puesto también se han incrementado los gastos en la mano de obra y, a pesar de la ayuda que han recibido de los vecinos de Linares y de otros municipios de la comarca, supone un gran esfuerzo al que no puede hacer frente en su totalidad el colectivo.
En total, la primera fase del proyecto ascendía a una cuantía económica de 40.000 euros que ya tenían cubierta. Hasta la fecha, las labores se han centrado en la planta inferior del edificio, una zona que también albergará baños completamente equipados con duchas, una sala para recibir a los usuarios y en la que podrán dejar sus pertenencias mientras cenan, así como almacenes y otras dependencias. A esta intervención le siguen las reformas de la planta superior, que es donde se ubicarán diferentes aulas para la realización de talleres.
Para poner en marcha el proyecto, que comenzó su andadura el pasado mes de mayo, fue fundamental la implicación ciudadana y, en este sentido, agradecen la colaboración y el apoyo recibido. Y es que fueron numerosos los eventos realizados cuyos beneficios se han destinado a la infraestructura planteada por Cáritas Interparroquial.
Las previsiones actuales, toda vez que han constatado que su culminación no será posible para este septiembre, apuntan a que en dos meses estarían terminadas las obras en el comedor social. De esta forma, ahora los esfuerzos se centran en analizar las posibilidades para retomar el servicio de cenas para personas indigentes que se encuentran sin hogar y transeúntes, que cortaron a finales del mes de julio, después de que se redujeran por la falta de espacio e infraestructura. “Ahora mismo no se están dando porque en el local anexo a la parroquia de San Agustín que es donde estábamos no podíamos seguir según nos informó el párroco. Así que estamos valorando si buscamos un local o hacemos algo para poder continuarlo”, manifestó la presidenta. En total, y hasta esa fecha, eran aproximadamente unas cuarenta las personas a las que, a diario, atendían a través de este servicio.