Nuevos tiempos para la lírica

De todos es conocido que la crisis y el descontento político están inexorablemente unidos. Las grandes revoluciones, aquellas que históricamente desembocaron en importantes cambios de régimen, se sustentaron en una mala coyuntura económica que movilizó a los pueblos hasta situaciones extremas. Las comparaciones son odiosas y la realidad, distinta. Sin embargo, lo que ocurre en Andalucía y en España, en la actualidad, tiene muchas similitudes con la historia que vivieron nuestros antepasados.

    29 jul 2013 / 10:33 H.

    Los ciudadanos están insatisfechos con quienes llevan las riendas de los gobiernos y ellos, los políticos, son conscientes de que hay que forzar una vuelta de tuerca para impulsar la apertura de una nueva era. Y esa estrategia que puede ser interpretada como una lección en todo el territorio español ha sido ideada, este verano, por José Antonio Griñán en Andalucía.
    Su operación política no ha hecho más que empezar. Apresurada en las formas por una rumorosa y posible implicación judicial que no para de minarle la moral, al presidente de la Junta de Andalucía lo acompaña la suerte en un movimiento de cartas en el que todavía no se sabe quién ganará la partida. Por ahora, viento en popa y a toda vela. Susana Díaz será su sucesora sin que medien las urnas. No puede pedir más. Dicen que la primera intención es la que vale, pero aquí esta máxima no se cumplió. Griñán convocó unas primarias exprés que ni siquiera llegaron a celebrarse. Unas elecciones internas que, por cierto, hicieron que todas las provincias dirigieran su mirada hacia Jaén, una provincia etiquetada como la crítica y aislada políticamente por pergeñar maniobras diferentes bajo el mismo paraguas ideológico. La confrontación interna había llegado a tal punto que todo hacía pensar que los jiennenses viajarían a Sevilla con un candidato alternativo e, incluso, se aventuraron a ponerle nombre y apellido: Micaela Navarro.
    El liderazgo de una provincia considerada como el granero socialista de Andalucía volvió a brillar en una situación difícil para el Partido Socialista en la que, sorprendentemente para muchos, Jaén dio una lección de manual de buenas prácticas con un movimiento de fichas que a nadie dejó indiferente y que se resolvió con la añorada unidad de partido. Quienes están al pie del cañón aseguran que hubo una sigilosa reunión previa entre la después candidata aclamada, Susana Díaz, y el secretario general del PSOE de Jaén, Francisco Reyes. Una cita que, a buen seguro, resultó crucial para que la actual consejera de Presidencia lograra el apoyo necesario de los socialistas jiennenses para poder respirar tranquila en el apasionante camino que la llevará, en el estreno de septiembre, a la presidencia de la Junta.
    ¿Por qué se materializó ese respaldo? La respuesta varía en función de quien la responda. No obstante, todo parece indicar que la provincia intenta aprovechar el momento para normalizar su posición en el contexto de Andalucía con el firme objetivo de volver a participar en ese núcleo duro en el que se toman las decisiones políticas que afectan a esta tierra de olivos y a las siete vecinas. Si no puedes con tu enemigo, únete a él. Ya está bien de marginación y de confrontaciones. 
    Ni que decir tiene que Jaén sale fortalecida con un movimiento político ejemplarizante en el que, por otra parte, tendrá su recompensa en forma de poder institucional con sello jiennense. Hay quienes repiten hasta la saciedad la palabra “negociación”, es decir, el respaldo de Jaén a cambio de puestos de responsabilidad en el renovado equipo que gobernará en Andalucía. Lo que ocurre es que quienes conocen a Susana Díaz saben que es una mujer que huye de las imposiciones. Tiene talante para escuchar e, incluso, eso, negociar, pero todos deben ser conscientes de que la última palabra la tiene ella, porque su forma de hacer política puede ser una calcamonía de la de su mentor, pero su carácter nada tiene que ver con el de Griñán.                    
    Lo que está claro es que la política andaluza asiste, en este verano con temperaturas atípicas, a un cambio de ciclo no solo para el PSOE, que intenta pasar página, sino también para el PP e IU, a los que tanto ajetreo les pilló con el paso cambiado. Nuevos tiempos para la lírica —no por ello malos— en los que Jaén ya no viaja de espaldas a Andalucía, sino de frente, y con la seguridad de que Susana Díaz no fallará en esa evidente maniobra en la que conformará un equipo que dará paso a otra generación.
    En su entorno más próximo hablan de una renovación, más pronto que tarde, en la que hay consejeros que se encuentran ya en posición de salida, unos por motivos políticos y otros derivados del escándalo de los ERE. Y en ese equipo que marcará una nueva hoja de ruta se notará el peso de Jaén. Hay quienes dicen que está pactado que el consejero de Agricultura será el jiennense Felipe López, un político con largo recorrido institucional que goza de prestigio dentro y fuera del partido. Otros hablan de la vuelta al escenario andaluz de Micaela Navarro, sobre todo después de las imágenes de acercamiento propiciadas por ambas en las últimas semanas. También se cuestiona la salida de la consejera de Educación, Mar Moreno, denostada por la dirección socialista jiennense y, sin embargo, uña y carne de Susana Díaz. Nadie asegura que en su tierra hayan pedido su cabeza, pero en Sevilla dan por hecho que sí. En política todo son sorpresas y seguro que habrá más nombres. 

    IU sale fortalecida en las encuestas
    La principal conclusión que se  puede obtener de los resultados del barómetro sociopolítico de Sigma Dos, publicado por este periódico, es que Izquierda Unida y Unión, Progreso y Democracia son los únicos partidos que salen fortalecidos de esta situación de crisis económica, social y política. Sorprende que el segundo, UPyD, pueda llegar a obtener un concejal en el Ayuntamiento de Jaén, cuando en las elecciones municipales de 2011 consiguió una buena subida, pero se quedó a miles de votos del escaño. Sin embargo, a IU le faltaron tan solo 325 sufragios para lograr su segundo edil, por lo que es factible que en las próximas elecciones lo recupere.