Dejan libre a una acusada de desvalijar trece casas

Se llama Adriana M. —aunque le consta otra identidad—, es croata y tiene 32 años. La Policía Nacional asegura que esta mujer forma parte de la banda que ha desvalijado trece viviendas en la capital solo en los dos últimos meses. Todos los robos que se le imputan fueron cometidos por el método del “resbalón”. Consiste en emplear una pequeña placa de plástico, que se introduce entre el marco de la puerta y la cerradura para desactivar el cerrojo y poder acceder al domicilio sin problemas.

11 nov 2015 / 11:26 H.


La mujer fue arrestada el pasado viernes por la tarde cuando, según confirma la Comisaría, estaba en plena acción. De hecho, fue el propietario de una vivienda de la calle Santo Reino —que pretendía desvalijar— el que consiguió retenerla hasta que llegó la Policía. El hombre la sorprendió “in fraganti” cuando ya había logrado abrir la puerta. La persiguió por las escaleras del bloque y le dio alcance. El vecino sufrió lesiones leves como consecuencia del forcejeo. Una compinche de Adriana M. sí que logró huir, después de ser avisada por la retenida de que algo había salido mal.
La Policía Nacional sospecha de que ambas forman parte de un grupo organizado e itinerante, que se desplaza por toda España para cometer estos robos. Su especialidad es el resbalón. Según los investigadores del Grupo de Delincuencia Urbana (GDU), la capital se les había dado bien en los últimos tiempos. La Comisaría asegura que la banda de la que forma parte Adriana M. ha desvalijado trece viviendas. La primera se remonta el 13 de septiembre en la calle San Lorenzo. Las dos últimas fueron el 4 de noviembre, en la Avenida de Andalucía y el Paseo de la Estación, respectivamente. En las denuncias, las víctimas siempre coinciden en que los objetos que echan en falta son joyas, dinero, móviles y pequeños aparatos electrónicos. Los ladrones van directos al dormitorio principal, donde se suelen guardar estos objetos de valor. Siempre llevan las manos tapadas para no dejar huellas dactilares y apenas permanecen en la vivienda un par de minutos, el tiempo justo y necesario para saquearla. Suelen elegir las plantas superiores de los bloques con ascensor, porque así tienen en las escaleras una vía alternativa de escape.
Adriana M. tuvo mala suerte. Llamó al timbre de la vivienda de la calle Santo Reino como medida de seguridad. Quería cerciorarse de que no había nadie dentro. Sin embargo, el dueño estaba estudiando y, como no esperaba a nadie, no abrió la puerta. Después, escuchó un ruido sospechoso. Se encontró de bruces con Adriana M., que salió corriendo al tiempo que alertaba a su compañera al grito de “escapa, escapa”, tal y como explica la Comisaría. La retuvo, con ayuda de otros vecinos, hasta que llegó una patrulla. Desde entonces, su teléfono móvil no dejó de sonar, lo que es interpretado por los investigadores como un mecanismo de control por parte de sus compinches para comprobar cómo van las cosas. La Policía le imputa los trece robos perpetrados en los dos últimos meses en la capital con el método del “resbalón”. Y es que algunas personas vieron a mujeres “extrañas” merodeando por los edificios en los que se produjeron estos delitos. Por eso, la Policía relaciona a Adriana M. con la oleada de robos. Sin embargo, fueron indicios demasiado débiles para su señoría. El magistrado del Juzgado de Instrucción número 3 de Jaén, Ramón Artacho Melero, decretó la puesta en libertad de Adriana M.
La Policía mantiene abierta la investigación para tratar de esclarecer otros hechos similares que pudieran haber perpetrado en otras provincias.