Déficit y más déficit
Ignorante de las grandes recetas macroeconómicas, hay algo que no entiendo. Si el mercado laboral se desregula, si los sueldos van a la baja, si los recortes estrangulan la actividad productiva, si no se crea empleo sino que se incentiva con dichos recortes su crecimiento;
si todo esto ocurre, ¿de dónde va a sacar el ciudadano dinero para comprar, invertir, pagar sus hipotecas? ¿Si desaparecen servicios públicos esenciales cómo pagaremos esos mismos servicios privatizados? Se equivocan los que creen que recortar el déficit es la única solución, la panacea. Lo curioso de todo esto, que lo más felices con los tijeretazos, empresarios y entidades financieras, serán los primeros en sufrir en sus carnes la insolvencia de la mayoría de consumidores, esto traerá su ruina a corto plazo ¿o no? Si no tenemos dinero no consumimos, así de fácil. Por el contrario, todos parecen estar de acuerdo en que el montante necesario para reducir el déficit es la mitad de lo que ingresaría el Estado controlando, vigilando y estrechando el cerco al fraude fiscal, unos 80.000 millones de euros al año que no van a las arcas públicas. Claro que los defraudadores parecen ser ¿acaso se les considera una casta especial? Como no se cambie el chip y la inversión pública se active de forma notoria, verdadero timón de la economía, entraremos en un período de recesión del que va a costar mucho salir. Pues nada, sigamos con el erre que erre del déficit, a corto plazo volveremos a ser emigrantes a Europa, lo que Merkel quiere y necesita, mano de obra barata. ¡Chapeau! Manuel Pérez Perálvarez es agente ferroviario