De vuelta
Han estado en el dique seco ocho meses. Se perdieron no solo la temporada, sino la oportunidad de saborear una promoción de ascenso con el club de toda su vida. “Fue, sin lugar a dudas, lo más duro. La grada es un lugar demasiado ingrato”, reconoce el lateral izquierdo David Rus. Dos meses de dudas, cinco de recuperación y uno de readaptación.
Ocho meses de momentos malos en los que costaba ver el final del túnel, pero que, por fortuna, para ambos ya son historia. “Llego con más fuerza que nunca y con unas ganas tremendas de volver a sentirme futbolista”, declara el delantero Ángel, uno de los futbolista referencia del Linares y por el que la afición suspira cada vez que no está en el campo. De ahí que el día de la presentación de la plantilla en Linarejos fuera uno de los más aplaudidos por la grada. “Fue impresionante. No tengo palabras para agradecer el cariño de la gente”, destaca Ángel, cuya carrera en el Linares, tras su fugaz paso por la cantera del Real Jaén, ha estado condicionada, por desgracia, por las dolencias físicas. “Eso ya está olvidado. Ahora lo único que quiero es trabajar al máximo y centrarme en el equipo. No pienso en otra cosa”, asegura, antes de reconocer que la incorporación de Juanfran y la renovación de Rafa Payán incrementan el nivel de exigencia en la vanguardia azulilla. “Soy consciente de ello, pero considero que es bueno, porque nadie se dormirá y todos lucharemos por estar lo mejor posible cada domingo”, señala Ángel Gómez.
David Rus vive una situación similar. Varios jugadores pugnan por un puesto en el lateral izquierdo y el canterano no está dispuesto a dejar pasar la oportunidad. “Estoy con más ganas que nunca. Me dejaré el alma en cada entrenamiento para que el entrenador confíe en mí”, advierte. El club, a pesar de las dudas que generaron, en un principio, las lesiones de ambos futbolistas, ni se lo pensó a la hora de ofrecer la renovación. “Me siento muy agradecido por ello, porque soy un jugador de la casa y nadie como yo sabe lo que supone vestir esta camiseta”, añade David Rus. Tanto el defensa como el delantero sufrieron la rotura del el ligamento cruzado anterior, por lo que tuvieron que pasar por el quirófano. “La parte positiva, aunque nunca la hay en las lesiones, es que uno vuelve más fuerte y con muchas más ganas de entrenar y jugar. Este tipo de situaciones ayudan a una persona a crecer y a madurar”, concluye Ángel Gómez.