15 oct 2015 / 14:18 H.
De un tiempo a esta parte el “tutearse” se ha hecho frecuente en el vivir diario. El “usted” se ha relegado, ya pocos nos dirigimos por el “usted” a una persona mayor, maestro, profesor, médico o quien sea. Se decía que por educación y respecto era lo más acertado obrar así. Ni siquiera en los medios más prestigiosos usan hoy esta vieja práctica. Es muy normal por ejemplo en avisos publicitarios aquello de: “Tu coche se merece el mejor aceite lubricante” por decir algo, sin tener ninguna familiaridad con el comprador. Son frases muy frecuentes de oír. Hoy imperan tantas opiniones y tan opuestas que hay quien corrobora o cree que el “usted” nos separa de las personas y que el “tú” nos acerca. Hay otros que por lo demás dicen que al llamar a una persona de tú no prueba ineludiblemente que se le falte el respeto. Tampoco es eso. Estimo que las buenas costumbres y hábitos de otra época no deberían porque perderse, ni ser malas ni negativas, sino todo lo contrario. La persona mayor se merece este privilegio, tenga carrera o no, pues eso no especifica que la persona en sí sea superior sino es una muestra de cortesía considerando su experiencia. En España ya casi se ha perdido (si no se ha hecho ya) de igual modo como en otros siglos se dejaron de usar el “vos”, “vuestra merced” y otros más. En los países de América Latina cuyas costumbres y tradiciones son muy similares a España aún se conserva este trato, que apela al usted incluso con sujetos de la misma familia, como padres e hijos. En nuestros días suele ocurrir que cuando a cualquiera se le habla de “usted” por educación o por costumbre o porque la persona en cuestión no es conocida, su reacción inmediata es “No me trates de usted que me haces más viejo”. No se trata de ello el trato, sino es una forma de dirigirse al otro con respeto. Y para dar por finalizada mi valoración en este asunto digo la frase de una célebre pieza de la zarzuela “Las ciencias avanzan, que es una barbaridad” y posiblemente este avance ha arrasado con las costumbres. Quien no dice que en algunos años también el tú sea reemplazado por otro término análogo y este tuteo que hoy se observa sea sólo algo provisional. Me queda la percepción que un tú a secas es una forma de confianza excesiva en ocasiones y como reza un refrán “La confianza mata al hombre”.
IGNACIO ALCÁNTARA GODINO / TORREDELCAMPO