De rotondas y hoteles

Recientemente se ha celebrado en Madrid la Feria Internacional de Turismo (Fitur), único sector que mueve los engranajes en el desolado paisaje productivo español. En ella el presidente de la Diputación, Francisco Reyes, anunció una nueva línea estratégica para impulsar el 'Oleoturismo' dicha estrategia, todavía por concretar, tendrá como piedra angular el Museo del Aceite de Oliva de Geolit.

    02 feb 2012 / 09:55 H.

    En espera de ver como se vertebra dicho proyecto lo que puedo decir es que, ya era hora. El turismo gastronómico lleva años impulsando las comarcas y regiones que han sabido vender sus tradiciones e idiosincrasia a la hora de elaborar y comer. Resultan de especial interés las regiones vitivinícolas que han aprendido, como nadie, a colmar su producto y entorno de valor añadido honrando toda la labor de creación, los paisajes, las gentes y concretando esta exaltación enológica con bodegas y hoteles diseñados por los mejores arquitectos del mundo: Marqués de Riscal, Paternina, Ysios, etcétera. Estas “Enocatedrales” suponen un foco de atracción en una sinergia de producto y comarca difícilmente mejorable. ¿Y Jaén para cuándo? Ninguna zona de Europa es tan identificable con un producto y un cultivo como lo es Jaén, el producto en cuestión no necesita inventar propiedades casi milagrosas porque ya las tiene y el paisaje de un perpetuo mar de olivos es difícilmente comparable con el de miles de estacas enterradas y sin vida que proyectan los viñedos la mitad del año. Jaén necesita creer en sí misma, gustarse y sobre todo saber venderse, la imagen de marca es fundamental pero esta debe concretarse en algo material que se pueda ver y tocar pero sobre todo enseñar. ¿Por qué no está Jaén salteada de almazaras-hoteles icónicos que supusieran un reclamo inmejorable? Seguro que es justo reclamar de la administración iniciativas, pero creo que falta mucha voluntad del inversor privado que permita entrar a la provincia en el círculo virtuoso de prestigiar la forma de vida y el producto rey de nuestra tierra, de forma que generemos un foco de atracción y valor añadido en el Jaén productor y turístico. En este giro de excelencia Jaén capital no puede ponerse de perfil, la que se autodenomina “capital mundial del olivo” no puede tener sus rotondas dedicadas a los pavos o la papiroflexia, debemos proyectar una imagen y facilitar los espacios públicos para generar la atmósfera que el visitante espera, ¿dónde está el monumento al olivo que los turistas están deseando fotografiar cuando visitan la capital? Las rotondas o plazas de ciudades como Jerez o El Puerto de Santamaría envían un mensaje claro de orgullo por la propia historia y calidad en lo producido. En 2012 Jaén debe beber de los aciertos de otros y protagonizar su propio despegue porque para salir en esta foto hay que moverse.
    Javier Morallón es profesor de Biología