David Torres Latorre: 'La Amargura es de El Salvador y de su barrio'

El hermano mayor de 'La Amargura' comienza un nuevo periodo de tres años con la ilusión de concluir ambiciosos proyectos. David Torres Latorre renueva, por tres años, como hermano mayor de la Cofradía de La Amargura, una hermandad muy arraigada en su barrio. Durante el próximo periodo afronta nuevos proyectos afianzados sobre todo en la formación y la evangelización.

    02 mar 2013 / 09:30 H.

    —¿Cómo afronta los próximos tres años de trabajo?
    —La hermandad ha avanzado mucho y el listón ya estaba muy alto con su antiguo hermano mayor, José María Francés. Creo que hemos creado otra forma de trabajo dándole cabida a la gente, y se nota porque hay muchas personas que se han acercado a ella. Tenemos alrededor de 70 cofrades nuevos de este año que van a jurar en las próximas fechas. Hemos optado, en estos últimos tres años, por un camino más “espiritual”, creando talleres de oración, cursos de formación semanales e, incluso, seminarios específicos para la junta de gobierno de la hermandad. De lo que más orgulloso estoy es de la obra social que impulsa la hermandad. Por fin se le da forma, por medio de un convenio con Asuntos Sociales, a un proyecto de ayuda a personas necesitadas, un reto que se persigue hace 16 años.
    —¿Qué le lleva a volver a presentarse para otros tres años?
    —Creo que los proyectos hay que finalizarlos. Nosotros empezamos hace tres años y, por supuesto, no tuve que pensar mucho seguir al frente de la hermandad otros tres para finalizar los objetivos propuestos. Además, tenemos el apoyo de mucha gente para darle continuidad a este proyecto y me siento muy arropado y querido en nuestra parroquia de El Salvador y en la propia hermandad, ya que una sin la otra no se pueden entender.
    —¿Se puede cuantificar lo que el barrio y la propia parroquia arropa a la cofradía?
    —Ha llegado un punto en el que nos hemos dado cuenta de que no tendría sentido la cofradía sin su barrio, aparte de que una hermandad sin su comunidad parroquial no es nada, eso está claro. “La Amargura” es de “El Salvador”.
    —¿En qué otras iniciativas trabaja la hermandad?
    —Apostamos por finalizar, y si no se puede, en avanzar mucho más con el paso de misterio, el trono de Jesús de la Pasión. A base de donativos se va consiguiendo el objetivo, aunque no hay que negar que es una época bastante complicada para que proyectos de este tipo avancen todo lo rápido que se desearía. Se podría decir que este es un proyecto muy ambicioso y en él trabajamos todo lo posible.
    —A pesar de los obstáculos, ¿está ilusionado con esta nueva etapa que ahora comienza?
    José Ibáñez González /Jaén
    La entrevista completa en nuestra edición impresa.