Cuanto menos nos dan más nos quitan
Todo apunta contra nosotros, desde los bancos hasta la miseria, pasando por el ejército. El otro día, en una esquina de Jaén, una mujer le enseñaba a una amiga su cartilla de ahorros. “Mira, he ido a sacar el dinero de la pensión y me encuentro con que no me queda ni un euro. En vez de ingresarnos, nos quitan”. Verdad de verdades: tu fe no suma créditos, sino que te los resta. A menor dinero en la cuenta, más sanciones. A mí, el banco me penalizó con 16 euros por tener la cuenta en números rojos. Para conseguir un trabajo, con una carrera o dos, exigen experiencia, cursos, másteres y acreditaciones en idiomas. Gasto sobre gasto, expolio tras explotación.
El Estado no concede nada. Engaña y sangra. Los cursos, los másteres de postgrado y los diplomas de idiomas son un ruinoso simulacro formativo destinado a retrasar la incorporación a la vida profesional, exprimiendo la economía familiar al máximo. El premio: buscar trabajo en el extranjero. Mi hija, con dos carreras, está en Inglaterra limpiando apartamentos y trabajando en una tienda de ropa. La hija de mis vecinos, también con dos carreras, quiere solicitar un máster por la Uja (4.000 €), y ha rellenado el formulario para irse a Ecuador. Terminar un grado cuesta a las familias un pastón que no tienen. Solución: ampliar hipoteca.
Lo damos todo. A cambio, el Estado nos exige más esfuerzo económico. Objetivo: enviar a nuestros hijos al exilio. A mayor entrega, mayor es el saqueo. Hace un par de semanas dejamos a Valle Inclán paseando a los políticos españoles por el Callejón del Gato. Dice Max Estrella: “El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada (…) España es una deformación grotesca de la civilización europea (…) Latino, deformemos la expresión en el mismo espejo que nos deforma las caras y toda la vida miserable de España. Latino, ya no puedo gritar... ¡Me muero de rabia!... La Leyenda Negra, en esos días menguados, es la Historia de España. Nuestra vida es un círculo dantesco. Rabia y vergüenza”. Lo que nos roban en investigación, sanidad, educación y cultura se lo dan al ejército: desde 2008 las dotaciones extraordinarias han sumado 9.125 millones de euros, un 21% más del presupuesto oficial, la mayoría para armamento. No vaya a ser que nos rebelemos.