Cuando la ansiedad bloquea la capacidad de estudio del alumno

Inmaculada Espinilla /Jaén
'Estoy nervioso. Se acercan los exámenes y no sé si seré capaz de superar todas las pruebas'. Esta sensación es muy común entre los universitarios. Y es que, al parecer, los nervios pueden desembocar en el bloqueo del alumno e, incluso, originar que llegue a suspender. Pero estos sentimientos e incertidumbres constituyen realmente un problema de ansiedad o tiene otros motivos.

    12 may 2011 / 11:16 H.


    Ese fue el comienzo de la puesta en marcha, por parte del Gabinete de Psicología e la Universidad de Jaén, el taller de ansiedad ante los exámenes. Sin embargo, después de dos años de desarrollo, los profesores del área de Psicología se dieron cuenta de que la ansiedad, en muchos casos, no sólo tenía que ver con las calificaciones, sino que escondían otro tipo de trastornos, como la fobia social, ataques de pánico o las drogas, por ejemplo.
    Esa fue la razón por la que los responsables del taller reestructuraron la iniciativa. Dejarían de ser sesiones en grupo para convertirse en una atención individualizada a cada uno de los usuarios. Así lo explica el codirector del programa de trastornos de la ansiedad, José Antonio Muela. “Además, estos problemas podían surgir en cualquier momento del año, por lo que no tenía mucho sentido que, como actividad, tuvieran una fecha de inicio en concreto”, indica. De esta manera, el tratamiento de la ansiedad en la Universidad —antes dividido en el tratamiento para los exámenes, social y una parte más global— pierde su estructura reglada para convertirse en algo más transversal, dependiendo de lo que necesite cada persona.
    Aunque el Gabinete de Psicología ofrece sus servicios a toda la comunidad universitaria y a los familiares directos del personal de administración y servicios y del personal docente e investigador, lo cierto es que la mayoría de los pacientes que han pasado, en este curso, por los programas de ansiedad son alumnos. Según el director del programa, los universitarios que piden ayuda son de todas las facultades, aunque sí que se percibe que son más los que proceden de Psicología. La causa no es otra que son los que más conocen el servicio, ya que tienen contacto directo con los profesores en las clases.
    Aun así, desde que el Gabinete de Psicología cuenta con un espacio físico —está ubicado en la segunda planta del edificio de usos múltiples— se percibe una mayor afluencia de personas. Y es que las nuevas instalaciones fueron inauguradas a principios de mes y albergan, entre otros, con diferentes despachos, además de habitaciones para realizar las terapias y las intervenciones.
    En este curso, entre veinte y treinta personas, se han acercado para tratarse de los problemas de ansiedad, en su mayoría se trata de estudiantes. “Cuando empiezas a hurgar, por decirlo de una manera coloquial, se ve que existen otros problemas de fondo, como los ataques de pánico o consumo de sustancias. Es muy difícil que una persona que venga tenga solo ansiedad”, sostiene José Antonio Muela.
    De ahí surgió la remodelación del taller. Es la mejor manera de poder ofertar los diferentes tratamientos del Gabinete de Psicología. De todas formas, aunque ahora el tratamiento se realice de manera individualizada, la ansiedad ante los exámenes se aborda de la misma manera.
    El primer paso es la evaluación del paciente para pasar a la
    reestructuración cognitiva, es decir, saber dominar esos nervios. Para lograrlo, se enseñan técnicas de relajación y otro tipo de ejercicios para poder enfrentarte al problema. Aunque, como dice la frase popular, cada persona es un mundo, si hubiera que hacer una media de lo que se tarda en superar el problema, puede ser entre seis y siete sesiones. Por otro lado, el Gabinete de Psicología de la Universidad no solo se dedica a tratar la ansiedad, sino que ofrece otros programas, como los trastornos de conducta alimentaria o la mediación en pareja.