Cuando el espacio de trabajo es el propio hogar

Antonio Heras/Jaén
Cada vez hay más desempleados que, ante la falta de alternativas en el mercado laboral, deciden intentar labrarse su propia salida mediante el trabajo autónomo. Algunos de ellos lo hacen, al menos al inicio, desde casa, por la comodidad y el ahorro de un espacio físico para su empresa.

    18 mar 2013 / 12:06 H.

    Muchos comienzan como un simple “hobby” que, a la larga, se convierte en una profesión, en una empresa con garantías de futuro. Desempleados o amas de casa, jóvenes que acaban de terminar sus estudios y no ven una salida clara en un mercado laboral en crisis casi permanente. Ese es el colectivo que vislumbra el trabajo autónomo como mayor esperanza, pero que se encuentran con varios obstáculos —algunos de altura— para poder comenzar su actividad. Uno de ellos, la sede, el espacio físico donde arrancar su negocio. Si bien el precio de los alquileres de locales comerciales ha caído en la capital a la mitad en los últimos años, para muchos pequeños empresarios, en especial para aquellos que empiezan, se convierte en una amenaza que se repite al final de cada mes. Por ello no es de extrañar que algunos se decidan por una vía poco trillada hasta ahora: trabajar desde casa. Artesanos, costureras, técnicos informáticos, docentes que dan clases particulares a niños y adultos y una larga lista de servicios que se pueden ofertar desde el domicilio.
    A la hora de promover la actividad, la Red es el instrumento favorito: páginas web, “perfiles” en Twitter y Facebook, blogs y un largo etcétera de posibilidades que ofrece internet en este sentido. Pero, también, los teléfonos de última generación, con aplicaciones de mensajería que resultan muy útiles: es el caso de WhatsApp y de Line, que tienen la ventaja de su escaso coste —a veces, mensajes gratuitos—, con lo que el cliente se evita, incluso, el dinero de la consulta previa. Todo un mundo por explotar. Más información, en la edición impresa.