Cristo entra en el Jerusalén tuccitano

Un sol radiante anunció el día en que Jesús entró en un Jerusalén tuccitano. Y así, con la Borriquita, se abrió la Semana Mayor, en un vistoso desfile protagonizado por niños y jóvenes cofrades. Pronto llegó el atardecer del Domingo de Ramos, y ahí el protagonismo fue para el Cristo de Humildad y Paciencia y su madre desamparada.
El colegio San Antonio de Padua estaba de fiesta, y “todo Martos” celebró la llegada de la Semana Santa. Se inauguró por todo lo alto con una procesión marcada por las palmas, los niños y los jóvenes anderos que, con traje de chaqueta y corbata, pasearon a una venerada Borriquita por las calles marteñas.

13 abr 2014 / 22:00 H.

El trono, con claveles fucsias, salió triunfal del colegio y fue especialmente seguido en su llegada a la Fuente Nueva y en su tradicional parada junto a la parroquia de San Francisco. En un día radiante, también se “lució” la Agrupación Musical Dulce Nombre de Jesús de Alcalá la Real.
La tarde entró en el monasterio de las trinitarias, y el protagonismo lo tuvieron las bellas imágenes de Humildad y Paciencia —acompañada con la banda Nuestra Señora del Rosario de Linares— y Madre de los Desamparados y San Juan Evangelista —con la formación Pedro Gámez Laserna de Jódar—. La cofradía demostró su buen hacer en el desfile, que emocionó en diversos puntos, como Dolores Torres y en la salida del templo.