Conficook echa a andar en Baeza sin cumplir los acuerdos con la Junta
Como el que hace una trastada y no quiere que lo descubran, así, en el silencio más absoluto, Conficook ha comenzado su actividad sobre las cenizas de la extinta Frioconfit. La firma echó a rodar el 1 de septiembre, pero CC OO denuncia que se están “incumpliendo los acuerdos”. Solo se ha contratado a dos de los empleados que aguantaron en la carpa.
Sus voces sonaron atronadoras cuando, una mañana de noviembre de 2008, al ir a trabajar se encontraron la fábrica cerrada a cal y canto de forma “ilegal”, y aún hicieron más ruido durante los cuatro meses y medio que aguantaron, apostados en una carpa, resistiendo los envites del mal tiempo con el único objetivo de conservar sus empleos en la extinta Frioconfit. Después, llegó la promesa del entonces vicepresidente de la Junta, Gaspar Zarrías, de que sus 18 puestos de trabajo no se perderían y, el 30 de marzo, una fotografía institucional, rodeados de delegados de la Administración andaluza, puso fin a 134 días de penurias. Otra rueda de prensa, ofrecida, en octubre del año pasado, por la delegada de Empleo, Irene Sabalete, y el alcalde de Baeza, Leocadio Marín, anunció el futuro de Frioconfit bajo el nombre de Conficook y, por extensión, la empleabilidad de esos extrabajadores. Sin embargo, un año después de aquel anuncio, el silencio más absoluto envuelve a una empresa que comenzó a rodar, por suerte, pero no sin demora, el 1 de septiembre. ¿Por qué? “Están molestos con el empresario porque no se han cumplido los objetivos”, responde, sin pelos en la lengua, la que fuera delegada de Personal en Frioconfit, Ana María López.
Los “objetivos” eran la creación de empleos y, evidentemente, la contratación “progresiva” de aquellos dieciocho “luchadores” que soportaron días de frío, nieve y granizo por sus puestos de trabajo. Pero, de las ocho personas que, hoy por hoy, están empleadas en la nueva Conficook, solo dos estuvieron en aquella reivindicación. Los demás también son extrabajadores de Frioconfit, pero, “paradójicamente, son los que estuvieron de acuerdo con el cierre y acordaron la liquidación de los salarios que les debía [el Grupo Orio], más los 33 días de indemnización”, denuncia el secretario general de Comisiones Obreras en Jaén, José Moral. “Es para tirarse de los pelos”, se queja, indignada, Ana María López.
Pero aún es más contradictorio el nombre del capitán de este barco. Se trata de Francisco Mariscal, el hombre al que los trabajadores de la desaparecida Frioconfit siempre han acusado de ser responsable de llevar a la empresa a la ruina y accionista también en Pansevilla, otra firma del sector de las masas congeladas que, el pasado julio, entró en liquidación. “Cuando conocimos el proyecto y vimos que, dentro de él, se optaba por que la piedra angular fuese una persona que había participado en la empresa anterior y que, desde nuestro punto de vista, había tenido una participación que no era inocua en su final, manifestamos nuetras reservas a la Junta y a la empresa que quería instalarse ahí”, comenta Moral. No obstante, “sin pretender influir en quién debía depositar su confianza y la dirección el nuevo empresario”, recalca: “Nuestra única condición era que se cumpliera el acuerdo alcanzado con la gente de la carpa, pero no se está haciendo y, además, se ha tenido especial cuidado en evitar que sean personas vinculadas a CC OO, algo que entendemos como una burla”. Por eso, en vez de jolgorio y alegría ante una nueva empresa que crea trabajo, lo que se cierne sobre la nave de Conficook en el polígono La Dehesilla, de Baeza, es silencio. “Mientras no se cuente con las personas con las que se comprometió en su momento la Junta, no hay motivo para celebrar nada”, sentencia Moral, y advierte: “Si la Junta pusiera dinero en una iniciativa que castiga a quienes se movilizaron, CC OO no se quedará solo en la movilización”.
Nuria López Priego / Jaén