Condenado un constructor por la caída mortal de un albañil

Un empresario del sector de la construcción aceptó ayer una condena de un año de prisión por el accidente laboral que costó la vida a uno de sus albañiles en una obra de Mancha Real. Admitió ante su señoría del Penal 2 que el accidente mortal se produjo por la falta de medidas de seguridad.
El 3 de septiembre del año 2008, José Antonio López perdía la vida mientras trabajaba en la construcción de un edificio en la calle San Francisco de Mancha Real.

    28 mar 2012 / 09:15 H.

     Este obrero, natural de Martos, cayó desde unos doce metros de altura por un patio de luces y se clavó los hierros de un forjado, utilizados como armadura para la instalación de la grúa. El fatal accidente se produjo por la ausencia de medidas de seguridad, tanto individuales como colectivas. Así lo reconoció ayer Antonio M. B., el jefe del fallecido. Se trata de un empresario de la construcción, que aceptó como castigo un año de cárcel, más el pago de una indemnización de unos 224.000 euros para la viuda y los tres hijos del albañil.
    El accidente se produjo en un edificio que estaba prácticamente terminado a primeros del septiembre de 2008. Por ello, se había procedido a retirar las medidas de protección colectiva, en las alturas del inmueble. Sin embargo, el día 3, la víctima estaba en la azotea, dando los últimos retoques a la obra. En concreto, realizaba los trabajos de remate en el tejado de la caseta que da acceso a la terraza, tal y como le había ordenado su jefe. José Antonio reponía unas baldosas. Lo hacía sin ningún tipo de protección individual frente al riesgo de caída. El empresario no le había entregado un cinturón de seguridad con sujeción a un punto fijo. Esta circunstancia propició la caída del obrero, que quedó ensartado en los hierros del forjado, a pesar de que esta infraestructura sí estaba debidamente protegida.
    En principio, la Fiscalía reclamaba dos años de cárcel para Antonio M. B., si bien rebajó su solicitud a la mitad dada la conformidad mostrada por el acusado en el acto del juicio. Rafael Abolafia / Jaén