Condenada por los ruidos molestos de su pub
Yolanda G. M., una empresaria hostelera, acepta una condena de 14 meses de prisión por los ruidos molestos que ocasionó el pub que regentó durante un año en Peal de Becerro. La familia que residía en la vivienda colindante llegó a presentar 28 denuncias por contaminación acústica.
“Mi cliente ha reconocido los hechos para olvidarse ya de este asunto y poder vivir tranquila, no porque realmente haya cometido el delito”, explicó Esther Vidal, la abogada de Yolanda G. M., poco después de firmar el acuerdo de conformidad con la Fiscalía y los cuatro perjudicados, un matrimonio y sus dos hijos, que ejercían la acusación particular.
La acusada tenía poco margen de maniobra para intentar pelear por su inocencia ante la juez. Las mediciones efectuadas por el Seprona certificaron que los ruidos de su pub estaban por encima de lo permitido. Además, en el informe de la Guardia Civil, también constaban las “anomalías detectadas en los equipos de música” del establecimiento. De hecho, el aparato carecía de precinto en el limitador de potencia y tenía mecanismos que impedían que se detectase si había sido manipulado.
Yolanda G. M. se hizo con las riendas del negocio en marzo de 2007. Apenas cuatro días después, el matrimonio que reside en la casa de al lado, junto a sus dos hijos, llamó por primera vez a la Policía Local. Después, vinieron muchas más llamadas y muchas más denuncias. No fue hasta el 20 de febrero de 2009, cuando los agentes del Seprona realizaron la primera medición. El Instituto Armado colocó el sonómetro cuando pasaban tres minutos de la media noche en el interior de la vivienda de los denunciantes. El ruido excedía los niveles permitidos. También hubo otras mediciones negativas, en las que no se cometió infracción alguna. Sin embargo, sí que había irregularidades en los limitadores de potencia. La abogada de Yolanda G. M. sí que hizo hincapié en que su cliente contaba con todos los permisos y licencias pertinentes para la realización de la actividad.
Inicialmente, la Fiscalía pedía cuatro años y siete meses de prisión para esta hostelera. Una de las peticiones de castigo más severas por un delito de contaminación acústica. Finalmente, la condena para Yolanda G. M. se quedó en 14 meses de prisión, más multas por casi 2.000 euros. Además, también tendrá que indemnizar a las cuatro víctimas. Es la cuarta condena por ruidos molestos que se dicta en la provincia de los cinco pleitos que han llegado a juicio hasta el momento. Rafael Abolafia/Jaén