Con sigilo pero constante

Desde TERRASA. No hay que ser muy observador para uno darse cuenta de lo que nos está sucediendo en las calles de nuestros pueblos y ciudades referente al estacionamiento gratuito de nuestros vehículos, porque cada vez son menos y en peligro de total extinción los aparcamientos, de los que antaño teníamos como un derecho que la sociedad ya pagaba con el impuesto de circulación y los demás gastos que comporta el tener un coche, antes como un lujo y ahora con una dependencia de total necesidad al convertirse con los años, en un artículo de uso profesional y del que la mayoría no podemos prescindir.

    26 abr 2014 / 22:00 H.

    Pero hoy y ante el volumen existente del parque móvil, los municipios han fracasado casi de común acuerdo, en hacernos parkings públicos gratuitos, suficientes para cubrir las necesidades del tráfico rodado ciudadano. Como los ayuntamientos “fomentan” el bien para todos, de un tiempo a esta parte se las han ideado en dejar que el problema se enquistase hasta originar el colapso que obligara a los plenos a plantearse soluciones drásticas ante el acuciante y urgente problema urbano, construyendo aparcamientos subterráneos con peajes incorporados y la creación de zonas azules y verdes para residentes en la zona, con los consiguientes parquímetros cuyo tiket los sufridos ciudadanos hemos de pagar. Pero esto no es todo porque la grúa municipal cuida muy mucho de “recoger” los vehículos mal estacionados y los “protege” en un seguro garaje hasta que el propietario paga ese voluntario parking más la multa por infracción urbanística. Todo ello muy “loable” porque así nuestros bolsillos solucionan la incidencia del aparcamiento, mientras los ayuntamientos reciben “legalmente”, unos dineros con los que engrosar sus arcas municipales, pero me temo que aún no se han saciado.
    Lluís Vinuesa Serrate