'Con la Iglesia hemos topado'
Nuria López Priego/Jaén
Ahora es la negativa a que un homosexual que está públicamente casado sea padrino en un bautizo. Pero, desde que el Gobierno de Zapatero aprobó la ley que permite a los gays contraer matrimonio, en la provincia,
Ahora es la negativa a que un homosexual que está públicamente casado sea padrino en un bautizo. Pero, desde que el Gobierno de Zapatero aprobó la ley que permite a los gays contraer matrimonio, en la provincia,
se han registrado dos casos en los que la Iglesia negó la comunión a parejas del mismo sexo. Fue en Guarromán y en Alcalá, y los afectados concluyen: “No hay nada que hacer”.
“Guió don Quijote y, habiendo andado como doscientos pasos, dio con el bulto que hacía la sombra y vio una gran torre, y luego conoció que el tal edificio no era alcázar, sino la iglesia principal del pueblo. Y dijo: ‘Con la iglesia hemos dado, Sancho”. Y lo que no era más que otro episodio cómico en la magna obra del “manco de Lepanto” se consagró en dicho como evidencia del poder omnímodo del que la Iglesia de Roma disfrutó en el siglo XVI y que todavía hoy, en los albores del XXI, deja capítulos como la reciente negativa de un párroco a que un homosexual apadrinara a una bebé en el bautizo “por estar públicamente casado”. Pero este no es el único caso de “homofobia sacerdotal” —como lo califica Colega— que se registra en la provincia desde que, en 2004, el Ejecutivo socialista de José Luis Rodríguez Zapatero aprobara la ley que permitió que personas del mismo sexo pudieran casarse.
El primero se produjo en noviembre de ese mismo año, en Alcalá la Real. El párroco de la iglesia de Las Angustias, Francisco Pérez, le negó la comunión a una pareja de homosexuales, Antonio Pastor y Justo Fuentes, durante la misa por el fallecimiento de la madre del primero. “Fue un jarro de agua fría”, recuerda, desde la ciudad malagueña de Marbella, Justo Fuentes. “Era el funeral de la madre de mi pareja y el cura nos podía haber avisado antes”. Cuando estaban en la fila con los demás feligreses, con un gesto de su mano, el párroco les impidió que comulgaran.
Pocos meses después, a finales de enero de 2005, el suceso se repetió en Guarromán. Atendiendo al canon 215 del Derecho Canónico —que establece que “no pueden ser admitidos a la comunión quienes obstinadamente persisten en un manifiesto pecado grave”—, el párroco de la Inmaculada Concepción, Domingo García Dobao, se negó a darle la comunión a Juan Diego Fuentes porque este y su entonces pareja, Ángel de los Reyes García, habían formalizado su inscripción como pareja de hecho en el registro de la Junta de Andalucía. En esta ocasión, y según Fuentes, el sacerdote interrumpió la misa y empezó a preguntarle cosas personales e íntimas públicamente en el altar mayor y con el micrófono abierto. En declaraciones a los medios, manifestó haber sentido “vergüenza ajena y una gran humillación psicológica” e, indignado, denunció al párroco en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de La Carolina. Pero, como dijo Alonso Quijano en la ficción y, en la realidad, parafrasea Ángel de los Reyes García: “Con la Iglesia topamos y, a los pocos meses, todo se quedó paralizado en el juzgado”.
Pero si la Justicia no vio indicio de delito alguno y la Iglesia miró para otro lado, los vecinos de Guarromán les brindaron su apoyo. Juan Diego Fuentes y Ángel de los Reyes García emprendieron una recogida de firmas y —apunta este último— “si el censo tenía 2.500 o 2.600 habitantes, conseguimos que casi todo el mundo firmara”. El mismo respaldo sintieron Justo Fuentes y su pareja por parte de los vecinos de Alcalá. Y, aunque es consciente de que “la Iglesia, en estos temas, es punto y aparte y de que son normas que tiene”, seis años después de lo ocurrido, Justo sentencia: “A un católico, este rechazo le influye y lo aleja”. “La Iglesia —razona— debería ser más transigente, porque la homosexualidad en su seno ha existido siempre, pero se cubren la espalda unos a otros y cambian de parroquias y ahí no ha pasado nada. Y lo más importante —sentencia— es que Jesucristo a todo el mundo le abrió la mano”.