Comprar productos españoles baja el riesgo de contaminación

Inmaculada Castillo / La Carolina
Antonio Gálvez del Postigo Ruiz, catedrático de Microbiología de la Universidad de Jaén, habló con los alumnos acerca de los riesgos de consumir ciertos alimentos contaminados por bacterias u otros organismos.

    20 jul 2011 / 10:23 H.

    El profesor, en su conferencia titulada “Riesgos microbiológicos asociados al consumo de alimentos”, expuso las principales causas de que algunos productos se contaminen y afecten a la salud de las personas.
    Entre los principales factores de riesgo se encuentran los hábitos de consumo, los métodos de distribución y procesado de alimentos, la distribución en el mercado e, incluso, el cambio climático. “Estas circunstancias pueden afectar a la contaminación de un producto, pero también existen riesgos bacteriológicos asociados a toxinas producidas por microorganismos o a virus”, señaló Antonio Gálvez, ponente y director del curso “Nutrición, gastronomía y calidad alimentaria”.
     En este sentido, la primera precaución que se debe tomar tiene que ver con la higiene a la hora de manipular los alimentos. “Si se consumen productos frescos es muy importante lavarlos bien antes de comerlos y mantenerlos en un lugar frío, una vez que sean cocinados”, apuntó el director del curso. 
    Antonio Gálvez habló también de la globalización como factor de riesgo. “En España tenemos productos de gran calidad y que están sometidos a largos procesos de análisis. Pero cuando consumimos productos de fuera, esta garantía se pierde, ya que no tenemos control del tratamiento que reciben las materias primas en su país de origen”, explicó el profesor. En este sentido, aseguró que es más responsable consumir productos cercanos, “ya que se tiene más control sobre ellos y se evitan casos de contaminación”, puntualizó.
    Un ejemplo es el que ocurrió hace varios veranos, cuando se dieron algunos casos de contaminación vírica a través de unas ostras compradas en otros países.
    Antonio Gálvez también apuntó que el verano es la época del año más propensa a la contaminación alimentaria, ya que las altas temperaturas propician el crecimiento de las bacterias. De ahí la importancia de mantener los alimentos fríos, es a lo que se conoce como “no romper la cadena de frío”. Para terminar, el profesor hizo especial hincapié en que la población está cada vez más concienciada de los riesgos de consumir productos que puedan estar contaminados o de llevar a cabo prácticas “peligrosas”, como fabricar mayonesa con huevo, prohibido durante el verano.