Compara el aborto con un 'genocidio'

El arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, comparó al  aborto en su homilía del pasado domingo, en la Catedral, con un  "genocidio silencioso" y consideró que la nueva ley sitúa a los  profesionales sanitarios --"médicos y enfermeras"-- en situaciones  "muy similares" a las de los oficiales de los campos de concentración  nazis, "en los que no podían rebelarse porque eran órdenes  superiores".

    22 dic 2009 / 12:21 H.

    "Pocas imágenes en la historia más tristes que la que han ofrecido  nuestros parlamentarios aplaudiendo lo que por fin se ha convertido  en un derecho: matar a niños en el seno de la madre. *Y a eso le  llaman progreso?", se preguntó el prelado en la misa dominical, de la  que informa hoy la Oficina de Información de los Obispos del Sur de  España (Odisur). En su homilía, el arzobispo incidió en que tras la promulgación de  la ley los sanitarios se ven sometidos a unas "obligaciones"  parecidas a las que tenían los soldados bajo el régimen de Hitler o  de Stalin, "o en cualquiera de las dictaduras que existieron en el  siglo XX y que realmente establecieron la legalidad de otros  crímenes, menos repugnantes que el del aborto".  "Porque es de cobardes matar al débil", dijo el prelado, quien  hizo a continuación alusión a la "preciosa Edad Media, que nadie se  atreve a recordar porque tampoco es políticamente correcto", época en  la que, a su juicio, hubo "una orden militar cristiana" donde los  caballeros "hacían el juramento de no combatir nunca con menos de dos  enemigos a la vez, porque para un caballero cristiano era indigno  combatir de igual a igual con quien no era cristiano. El mundo puede  llamarlo estupidez. Yo le llamo valor".

    Para Monseñor Martínez, "matar a un niño indefenso, y que lo haga  su madre" da a los varones "licencia absoluta, sin límites" de  "abusar del cuerpo de la mujer", porque "la tragedia se la traga  ella, y se la traga como si fuera un derecho: el derecho a vivir toda  la vida apesadumbrada por un crimen que siempre deja huellas en la  conciencia y para el que ni los médicos ni los psiquiatras ni todas  las técnicas conocen el remedio".  "Sólo existe una medicina para este crimen: el perdón, medicina  que sólo conocemos los cristianos. Un médico que haya practicado  cientos de abortos y que algún día caiga arrodillado, asombrado de su  propia mezquindad humana, es abrazado por el Señor. Una adolescente  engañada por el chico que abusó de ella o por sus padres, o por la  imagen que tiene de sí misma, siempre tendrá en la Iglesia una casa,  una familia y una madre", mantuvo.

    El arzobispo insistió en que "esta licencia para matar" no es más  que un "primer paso" de "la pérdida de libertad en nuestra sociedad",  que anuncia además "que estamos ya en una nueva y terrible dictadura  -`terrible!- y que la libertad es una palabra vacía". "Es el tipo de  autoritarismo tiránico de las sociedades primitivas. Y nosotros lo  permitimos con una pasmosa tranquilidad, lo consentimos sin  alterarnos porque el show tiene que continuar, porque tienen que  seguir el consumo y la fiesta", ahondó. Francisco Javier Martínez señaló además que el tono de sus  palabras no significa que esté "haciendo campaña", sino que las  pronuncia por la "libertad", "libertad que no dan las leyes, sino que  nace de Dios, y que nadie nos puede arrebatar". "Cada vida vale más  que todos los retratos del Museo del Prado, porque es una imagen viva  y hablante de Dios. `Eso es la belleza!", indicó el arzobispo que,  para concluir, dio dos consejos para la Navidad: adorar al Niño Jesús  en el Belén para recordar su significado, y ofrecer a los seres  queridos regalos "que no se compran".