Cinco años menos de condena al asesino de su mujer en La Caleruela
El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) rebaja de 22 años y medio a 17 años y medio la condena impuesta a Alfonso Gallego Agea, el vecino de La Caleruela que asesinó a su esposa de diez puñaladas el 30 de enero de 2011. ¿Por qué? Los magistrados eliminan la agravante de ensañamiento y tienen en cuenta que el autor confesó el crimen de forma inmediata.
El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) rebaja de 22 años y medio a 17 años y medio la condena impuesta a Alfonso Gallego Agea, el vecino de La Caleruela que asesinó a su esposa de diez puñaladas el 30 de enero de 2011. ¿Por qué? Los magistrados eliminan la agravante de ensañamiento y tienen en cuenta que el autor confesó el crimen de forma inmediata.La sentencia deja sin efecto una de las condenas más altas impuestas en la provincia en los últimos años por un único delito. Fue firmada por la magistrada de la Audiencia Provincial, Esperanza Pérez Espino, en mayo de este año, tras el veredicto de culpabilidad emitido por un jurado popular. Alfonso Gallego Agea fue declarado autor de un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento, y con la concurrencia de la agravante de parentesco. Los jueces legos no tuvieron en cuenta la circunstancia atenuante de la confesión del crimen en las autoridades.
Ahora, la Sala de lo Penal del TSJA, presidida por el magistrado Lorenzo del Río, estima parcialmente el recurso de apelación presentado por la defensa de Alfonso Gallego Agea. Hay dos factores que cambian: el primero es que se elimina el ensañamiento. En su día, el jurado estimó esta circunstancia agravante en virtud del número de heridas recibidas por la víctima (diez), casi todas cuando aún estaba viva: “Fueron buscadas por el agresor con el único propósito de aumentar su sufrimiento”, dijo el tribunal popular. Ahora, el TSJA entiende que el asesino no tenía esa intención. Lo fundamenta en las declaraciones de los forenses, que calificaron las lesiones de la víctima como “coetáneas”. Eso sí, califica la agresión como “brutal”.
Rafael Abolafia / Jaén
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