China quiere ser olivarera

China quiere ser olivarera, pese a que no siempre querer es poder. Agricultores asiáticos y grupos de investigación se esfuerzan para lograr una variedad que se adapte a las particularidades de su clima. El olivo es mediterráneo, por lo que le cuesta. El Gobierno está convencido de que tiene futuro. Da miedo que China sea capaz de producir aceite.

    23 feb 2013 / 09:01 H.

    Hay quien cree que daría la vuelta al mercado oleícola internacional, ya que sería un rival difícil de batir. Daría grandes cosechas a bajo precio porque lo sacaría adelante con productos y mano de obra muy baratos. Podría pasar como con la industria textil. En cambio, camisetas se pueden hacer en cualquier lugar del mundo, pero lograr buenos vírgenes extra resulta mucho más complicado.
    Ni siquiera están claras cuántas hectáreas están en producción en China. Hay informes que indican que rondarían las 136.000, lo que sería una cantidad más que importante. De hecho, en Jaén existen algo más de 600.000. No obstante, el estudio “Los cultivos mediterráneos en China: el caso del olivar”, de la Universidad Politécnica de Madrid y la Universidad de Melbourne —de julio de 2011— afirma que existen entre 33.000 y 40.000 hectáreas. Pese a lo que muchos creen, el olivar no es un cultivo nuevo en China. Llegó en los años sesenta del pasado siglo de variedades de Albania y Rusia, por lo que existen zonas en producción con más de 50 años. El Consejo Oleícola Internacional (COI) revela —en sus informes— que la cosecha es de alrededor de 20 toneladas al año, lo que tampoco parece una cifra demasiado viable, sobre todo en relación a las extensiones que se calculan que hay cultivadas.
    Sin embargo, las particularidades sociales, económicas y políticas de China impiden hacer un muestreo riguroso. Muchas de las cosechas se venden en una red comercial muy cercana, por lo que, prácticamente, desaparecen de las estadísticas. Pese a todo, lo que sí está claro es que las cosechas no son las esperadas después de más de medio siglo de cultivo.
    Enrique Alonso /Jaén
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