Castellar busca terrenos para que la comunidad gitana levante un templo
Javier Esturillo / Jaén
La convivencia entre las comunidades de payos y de gitanos de Castellar no ha sido fácil en los últimos años. El alcalde, Gabriel González, quiere desterrar cualquier atisbo de roce y, desde hace un tiempo, trabaja en iniciativas que fortalezcan la coexistencia entre ambos colectivos.
Javier Esturillo / JaénLa convivencia entre las comunidades de payos y de gitanos de Castellar no ha sido fácil en los últimos años. El alcalde, Gabriel González, quiere desterrar cualquier atisbo de roce y, desde hace un tiempo, trabaja en iniciativas que fortalezcan la coexistencia entre ambos colectivos.
Una de esos proyectos pasa por la cesión de unos terrenos para la construcción de un templo de la Iglesia Evangélica. El regidor ha mantenido distintas reuniones con la comunidad gitana del municipio y responsables de esta confesión religiosa de otros puntos de la provincia, como la Estación Linares-Baeza, para tramitar la enajenación de una parcela en el término municipal con el fin de que sea destinada a lugar de culto. “Nosotros —explica Gabriel González— les daríamos el terreno y ellos construirían el templo”, apunta.
El equipo de Gobierno ya ha entablado conversaciones con varios propietarios de Castellar para llegar a un acuerdo y cerrar la adquisición del solar en el que se levantaría la iglesia, una antigua demanda del colectivo romaní que el alcalde desea hacer realidad. “Considero que sería un paso más para la convivencia entre unos y otros sea total”, subraya el dirigente municipal.
El último episodio en el que afloraron las rencillas entre los gitanos y los payos se produjo hace dos semanas, en el desalojo de la última familia okupa de las casas de los maestros del colegio Román Crespo. En aquella ocasión, un fuerte dispositivo de la Guardia Civil y la mediación del alcalde fue suficiente para desahuciar al matrimonio que habitaba una de las cuatro viviendas ocupadas desde hacia varios meses. El regidor destacó que el desalojo se realizó de manera pacífica después de que la Guardia Civil instara a los moradores a que abandonaran el inmueble, que estaba tremendamente deteriorado y en un estado de insalubridad alarmante. Tanto es así que el Ayuntamiento no tardó ni 24 horas en acometer las tareas de derribo de las antiguas casas de los maestros, ocupadas por varias familias de etnia gitana desde el pasado mes de noviembre. Los ocupantes de los inmuebles eran gitanos, antiguos residentes en el barrio de El Polvorín, un conjunto de edificios que, prácticamente, está en estado ruinoso. Ello empujó a los que se alojaban allí, en cuanto pudieron, a trasladarse a las antiguas casas de los maestros, algo que no sentó demasiado bien entre los vecinos de la zona. La Administración municipal trató por todos los medios realojar a las familias okupas en otras viviendas, pero no fue fácil ante la negativa de algunos propietarios de alquilar sus inmuebles.
futuro. Una vez demolidas, el Ayuntamiento trabaja en el proyecto del complejo deportivo que construirá en la parcela. Una infraestructura que reforzará la oferta de instalaciones deportivas del municipio. “Es una iniciativa ambiciosa con la que pretendemos poner a disposición de los vecinos un complejo para la práctica deportiva acorde a las necesidades del municipio”, avanza.
El Ayuntamiento recurrirá al resto de administraciones y a otros organismos para lograr la financiación necesaria que permita la construcción de la infraestructura. “Es un proyecto muy interesante que queremos acometer, aunque somos conscientes de que, con la actual situación de crisis, no será fácil”, reconoce Gabriel González.