Cambios de Constitución

Un debate cíclico en la política española es el cambio o reforma de la Constitución Española. En función de la última polémica política se postulan cambios más como lluvia de ideas, alguna de ellas peregrinas, y, desde luego, nada sosegadas. Con todas las imperfecciones la Carta Magna ha mantenido un rumbo democrático inequívoco fruto de un consenso que algunos dan por olvidado o caducado. Sería fundamental que para afrontar cualquier reforma se lograra un consenso mayoritario que, en la actualidad, está a años luz de producirse. Sumar a todo el arco parlamentario es tarea imposible en este momento, por lo tanto, esbozar cualquier modificación choca con la realidad. Solo desde el sosiego político, altura de miras y por el interés mayoritario tendría sentido abrir esa reforma. Sería necesario una conjunción de factores y de líderes sólidos dispuestos a negociar y  a perder batallas por el camino. Por el contrario, en el contexto actual, con un proceso independentista en Cataluña que se disfraza de elección autonómica con carácter plebiscitario es infructuoso plantear una nueva organización del Estado. Además cualquier cambio que intenta contentar a los partidos nacionalistas choca de lleno contra su propia voracidad. El camino emprendido por CiU es inequívoco y por lo tanto pergeñar una reforma al hilo de sus peticiones es imposible. Directamente están ya en las antípodas y, aunque el resultado electoral no les sea favorable seguirán transitando por él. Mientras sigan los órdagos constitucionales encima de la mesa es imposible afrontar otras iniciativas por muy loables que sean. Las prioridades son otras y la Constitución requiere de reposo para cambiarla para mejor.  

    19 ago 2015 / 09:21 H.