Bulle por fuera, hierve por dentro

JUAN ESPEJO/ENVIADO ESPECIAL DEL VATICANO
El Vaticano es puro bullicio. La única Ciudad Estado del mundo hierve por dentro, con su nuevo Papa Francisco, y también por fuera, que la plaza de San Pedro se prepara para la multitudinaria misa de inicio de Pontificado, el martes 19 de marzo, festividad de San José.

    16 mar 2013 / 09:39 H.

    Todo cambia, no solo en apariencia, solo una única cosa permanece, la Iglesia que se adentra en los nuevos tiempos del tercer milenio con un sucesor de Pedro a quien no le puede el protocolo curial y sigue a lo suyo, haciendo de la sencillez virtud y de la cercanía y la improvisación un inmenso caudal de fotografías y comentarios para los periodistas aquí presentes y para quienes a través de la televisión siguen sus primeros días de Pontificado. Ayer viernes, de nuevo, otra sorpresa, esta vez en el encuentro en la sala Clementina de la Basílica de San Pedro con todos los cardenales de la Iglesia, sean electores o no electores (entre ellos, el iliturgitano José Manuel Estepa Llaurens). Francisco besó la mano de varios cardenales del Este, cuando lo normal es que sea al revés, la sumisión al nuevo Pontífice. Con los demás, afable y amistoso, le besaron y la abrazaron, departieron con él con simpatía inmensa la mayoría e incluso hubo quienes le pidieron algo sorprendente, como el cardenal sudafricano, quien le mostró para su bendición una bolsa de plástico llena de libros y Francisco los tocó y los bendijo, sin gesto alguno de contrariedad. Todo parece posible con el nuevo Papa y la Curia, con pésimo cartel en todo el mundo menos en Italia, se apresura a acomodarse a estas desconcertantes nuevas formas y significativo es un hecho, no tiene secretario personal aún el flamante Papa y parece no incomodarle (buena parte de la rueda de prensa diaria del portavoz del Vaticano, el padre Lombardi, incidía ayer en este aspecto). Además, las fotografías ahora públicas del nuevo Papa, vestido de Papa, viajando en autobús con sus hermanos cardenales o pagando su estancia y su manutención hasta ser elegido, atestiguan esa nueva realidad de la que vengo hablándoles desde el fin del cónclave a las 7.07 horas del miércoles 13 del 3 del 13 a las 7.07. Gestos y principios en forma de homilía, la de ayer, como programa de Gobierno, en la que sobresalían dos detalles, uno espléndidamente humano: "La vejez es la sede de la sabiduría de la vida. Donemos esta sabiduría a los jóvenes, como el buen vino, que con la edad mejora". Y otro claramente doctrinal y eclesial: "No cedamos nunca al pesimismo, a la amargura que el diablo nos propone cada día, no cedamos al desaliento", proclamó Francisco. Más información en nuestra edición impresa.