Botín escolar y restos de una lección
El fin de semana dejó preparada una sorpresa a los profesores y alumnos del colegio Jesús y María para el comienzo de semana. Después de que los jardineros dieran el aviso, a primera hora de la mañana, de que había una puerta “extrañamente” abierta, las sospechas se confirmaron cuando entraron en las instalaciones para comprobar que habían robado. El jefe de estudios, Rafael Barranco, detalló que se llevaron varios dvd, una televisión, una guitarra y un equipo de música, entre otros objetos. “Además, nos encontramos armarios forzados, la biblioteca revuelta y varias pintadas en la pared del patio, que fue pintada el año pasado”, recuerda Barranco.
Según uno de los padres pertenecientes al Ampa, Juan Soria, es posible que fueran varias personas las que entraran desde las obras a medio terminar del aparcamiento del Hípico. “Es muy fácil colarse por aquí”, indica. Una sospecha que respalda Barranco, quien, a primera hora de la mañana de ayer, acudió a Comisaría para poner la denuncia. “No es la primera vez que sufrimos un robo en el centro”, indica el jefe de estudios. “Debieron ser varias personas pues hay diferentes ‘modus operandi”, cuenta. Conocedores de cada rincón del centro, Barranco y Soria sospechan que los cacos pudieron subir, con la destreza de un simio, hasta los diferentes pisos, una vez que accedieron por una ventana abierta.
La privilegiada ubicación del colegio es también un inconveniente para el responsable del centro, quien insiste que, si bien es un lujo estar rodeado de un ambiente natural, casi en mitad del campo, también sufren el problema de la falta de seguridad. “Yo mismo he saltado la verja que da a las gradas del Hípico para coger balones que se le caen a los niños”, dice Barranco delante del muro que delimita el patio con el exterior y en el que los “visitantes” del pasado fin de semana dejaron su “huella” con frases como “Niños estudiar no seais un nini” o “como bengo me boy”. De hecho, según cuenta el padre Juan Soria, llegaron a encontrar hasta botellas de refrescos, como si los ladrones se hubieran permitido el homenaje de hacer una minifiesta antes de llevarse el botín.
Aunque los aparatos electrónicos, que no son de gran valor, según el jefe de estudios, fueron lo que más atrajo a los ladrones, no consiguieron hacerse con todos, ya que en el proyector de la sala de usos múltiples continúa en su misma ubicación. “Tuvieron que hacerlo todo de manera silenciosa”, supone el representante del centro.
Una de las hipótesis que barajan es que los visitantes aprovecharan el ruido de una fiesta que se celebró el viernes por la noche y se adentraran hasta las instalaciones con discreción. La salida, según explica Juan Soria, tuvo que ser por la puerta que da a la calle donde está la caseta de los jardineros. “Aunque se cierra con un sistema de llave, pudieron forzarla desde el pestillo manual de una de las hojas para abrirla por completo”, detalla. Independientemente del valor económico de los destrozos y robos, Rafael Barranco y Juan Soria insisten en su preocupación por la falta de seguridad del centro.
Según fuentes policiales, agentes de la Policía Nacional investigan las pruebas que dejaron los ladrones en el “Jesús y María”.
El fin de semana dejó preparada una sorpresa a los profesores y alumnos del colegio Jesús y María para el comienzo de semana. Después de que los jardineros dieran el aviso, a primera hora de la mañana, de que había una puerta “extrañamente” abierta, las sospechas se confirmaron cuando entraron en las instalaciones para comprobar que habían robado. El jefe de estudios, Rafael Barranco, detalló que se llevaron varios dvd, una televisión, una guitarra y un equipo de música, entre otros objetos. “Además, nos encontramos armarios forzados, la biblioteca revuelta y varias pintadas en la pared del patio, que fue pintada el año pasado”, recuerda Barranco.
Según uno de los padres pertenecientes al Ampa, Juan Soria, es posible que fueran varias personas las que entraran desde las obras a medio terminar del aparcamiento del Hípico. “Es muy fácil colarse por aquí”, indica. Una sospecha que respalda Barranco, quien, a primera hora de la mañana de ayer, acudió a Comisaría para poner la denuncia. “No es la primera vez que sufrimos un robo en el centro”, indica el jefe de estudios. “Debieron ser varias personas pues hay diferentes ‘modus operandi”, cuenta. Conocedores de cada rincón del centro, Barranco y Soria sospechan que los cacos pudieron subir, con la destreza de un simio, hasta los diferentes pisos, una vez que accedieron por una ventana abierta.
La privilegiada ubicación del colegio es también un inconveniente para el responsable del centro, quien insiste que, si bien es un lujo estar rodeado de un ambiente natural, casi en mitad del campo, también sufren el problema de la falta de seguridad. “Yo mismo he saltado la verja que da a las gradas del Hípico para coger balones que se le caen a los niños”, dice Barranco delante del muro que delimita el patio con el exterior y en el que los “visitantes” del pasado fin de semana dejaron su “huella” con frases como “Niños estudiar no seais un nini” o “como bengo me boy”. De hecho, según cuenta el padre Juan Soria, llegaron a encontrar hasta botellas de refrescos, como si los ladrones se hubieran permitido el homenaje de hacer una minifiesta antes de llevarse el botín.
Aunque los aparatos electrónicos, que no son de gran valor, según el jefe de estudios, fueron lo que más atrajo a los ladrones, no consiguieron hacerse con todos, ya que en el proyector de la sala de usos múltiples continúa en su misma ubicación. “Tuvieron que hacerlo todo de manera silenciosa”, supone el representante del centro.
Una de las hipótesis que barajan es que los visitantes aprovecharan el ruido de una fiesta que se celebró el viernes por la noche y se adentraran hasta las instalaciones con discreción. La salida, según explica Juan Soria, tuvo que ser por la puerta que da a la calle donde está la caseta de los jardineros. “Aunque se cierra con un sistema de llave, pudieron forzarla desde el pestillo manual de una de las hojas para abrirla por completo”, detalla. Independientemente del valor económico de los destrozos y robos, Rafael Barranco y Juan Soria insisten en su preocupación por la falta de seguridad del centro.
Según fuentes policiales, agentes de la Policía Nacional investigan las pruebas que dejaron los ladrones en el “Jesús y María”.