El portillo
Un portillo es una abertura en una muralla, pared o tapia y también un postigo o puerta chica en otra mayor. Este blog nace precisamente con esa vocación; la de ser puerta abierta, con un “plumilla” por centinela que narra y cuenta lo que pasa o se cuela por ese hueco, sin más pretensión que la de aportar su particular mirada de cuanto acontece en el mundo que le rodea. Un portillo sin candado y abierto para que pueda entrar y salir el aire fresco a voluntad. Siempre dispuesto a recibir al caminante y a hacerse eco de las historias que cuentan quienes lo atraviesan, los que llegan y los que se van. Una puerta libre de cargas, sin hipotecas,
Un portillo es una abertura en una muralla, pared o tapia y también un postigo o puerta chica en otra mayor. Este blog nace precisamente con esa vocación; la de ser puerta abierta, con un “plumilla” por centinela que narra y cuenta lo que pasa o se cuela por ese hueco, sin más pretensión que la de aportar su particular mirada de cuanto acontece en el mundo que le rodea. Un portillo sin candado y abierto para que pueda entrar y salir el aire fresco a voluntad. Siempre dispuesto a recibir al caminante y a hacerse eco de las historias que cuentan quienes lo atraviesan, los que llegan y los que se van. Una puerta libre de cargas, sin hipotecas,sin vocación de ser fielato y dispuesta a convertirse en punto de encuentro, en el que tienen cabida los de aquí, los de allí y los de más allá. Un portillo con ojos y oídos bien abiertos para dar otra visión de lo que ocurre a la vuelta de la esquina, en Jaén, pero también sobre el discurrir de una tierra que vive en un mundo globalizado. En definitiva, un espacio para la comunicación recíproca entre el que esto escribe y quien lo lee. Comenzamos a caminar juntos…