La historia se repite

Hay ocasiones en las que tenemos la impresión de que lo que vivimos en el presente ya nos ocurrió en el pasado. Otras veces nos cuesta distinguir la realidad del sueño y resulta habitual que subamos hasta el altar de la verdad lo que nos cuentan sin más comprobaciones que el boca a boca. Micaela Navarro Garzón, presidenta del PSOE de Jaén, era una de las “piezas” del “puzle” del nuevo equipo de Gobierno andaluz que, después de estar posicionada en un lugar estratégico, quedó “desencajada”. No es la primera vez que la iliturgitana vive una situación parecida. Su nombre siempre está en el candelero político.

    23 sep 2013 / 09:46 H.

    Le ocurrió hace quince años, repitió experiencia tras las elecciones autonómicas de 2012 y, ahora, revive lo vivido sin poder evitarlo.                       
    No es un sueño el que recientemente tuvo esta parlamentaria con carné socialista. La realidad la situó en el centro de una quiniela en la que su nombre significó la apuesta de la dirección provincial de su partido. Cierto es que hubo voces que daban por hecha su inclusión en el equipo de Gobierno de Susana Díaz. Lo que ocurre es que la veracidad de una afirmación tan contundente será difícil de corroborar. Lo que está claro es que algo falló en una negociación en la que Micaela Navarro se vio envuelta sin comerlo ni beberlo. Hubo quienes, en un primer momento, apostaron por ella como la contrincante perfecta para enfrentarse a unas elecciones internas con la persona que después avaló. Sin embargo jamás se le pasó por la imaginación. Es más, ella formó parte del “pelotón” de socialistas jiennenses que abogaron por respaldar a una sola candidata para intentar normalizar las relaciones perdidas entre la dirección provincial y la andaluza. Debió pensar que no es tiempo de rivalidades. Que las dificultades abocan a los políticos a dar imagen de unidad para resolver juntos los problemas que más preocupan a los ciudadanos. Que el paro y la complicada situación económica impiden armar aspavientos a quienes quieren estar en la primera fila. Que acabaron las crisis internas. Que las batallas entre bambalinas son historia. La realidad es que Micaela Navarro tiene motivos suficientes para estar enfadada e, incluso, dolida y decepcionada. Su imagen dio la vuelta por las ocho provincias andaluzas con un lema que se podía leer entre líneas: Si ella, “bandera” del movimiento crítico de Andalucía, estaba dispuesta a apoyar a Susana Díaz, nadie podía quedarse en el camino. Todos a una, como Fuenteovejuna.
    La parlamentaria, que respaldó a Alfredo Pérez Rubalcaba cuando la actual presidenta de la Junta se convirtió en el principal aval de Carmen Chacón en aquel congreso federal de las divisiones, cedió a favor de una unidad que era impensable hace apenas un año. La consecuencia más inmediata fue situar a la iliturgitana como uno de los bastiones del nuevo Gobierno andaluz. Lo único que chirriaba era que sonaba poco a renovación. Por lo demás, el plan era perfecto. Sin embargo el tiempo demostró lo contrario.
    El nombre de Micaela Navarro puede que estuviera sobre la mesa de Susana Díaz. Nadie lo niega. Pero está claro que no encajó en el grupo de consejeros que, después de tanto hermetismo, salió a la palestra. Tampoco presidirá el Parlamento y, aunque haya alguien empeñado en “colgarle” más cargos de ficción, lo normal es que, después de estar en el ojo del huracán, regrese al sitio del que ni siquiera ella sabe si se quiere mover. No está enfadada ni defraudada. Nadie le prometió su retorno a la Junta de Andalucía y, aunque se ve capacitada para dirigir una cartera como la otorgada a su paisana, es consciente de que no era su momento. Lo que le duelen son las justificaciones de algo que no exige justificación. Sin más.

     
    En corto
    La elección del candidato del  PSOE a la Alcaldía de Jaén está a la vuelta de la esquina. Todos saben que se retrasará como consecuencia de los últimos movimientos de la Junta. Los esfuerzos se centran, ahora, en la conferencia política de noviembre. A partir de ahí habrá vía libre para una esperada elección que, a buen seguro, se hará en los prolegómenos de las europeas. En la capital se abrirá un proceso de primarias que nadie sabe si, finalmente, se cerrará o se llegará a celebrar. El líder de los socialistas jiennenses, Francisco Reyes, opina que no es el momento para algo así. Sin embargo hay quienes están empeñados, por ejemplo Fernando Calahorro.