Compro oro-plata
Suelo coincidir con él una mañana sí y otra también. Reparte una publicidad en color amarillo chillón que acaba, en gran medida, en el suelo sólo unos metros después de donde se reparte, dejadas a manos de este viento juguetón –por decirlo de algún modo- tan característico de Jaén. El panfleto dice así: “Compro oro-plata. Joyas. Máxima tasación. Ofrecemos pago contado, máximo precio, total discreción. ¡¡Visítenos!!”. Al final de la hojilla va el nombre de la joyería, la dirección y el teléfono.
Suelo coincidir con él una mañana sí y otra también. Reparte una publicidad en color amarillo chillón que acaba, en gran medida, en el suelo sólo unos metros después de donde se reparte, dejadas a manos de este viento juguetón –por decirlo de algún modo- tan característico de Jaén. El panfleto dice así: “Compro oro-plata. Joyas. Máxima tasación. Ofrecemos pago contado, máximo precio, total discreción. ¡¡Visítenos!!”. Al final de la hojilla va el nombre de la joyería, la dirección y el teléfono.Uno se pregunta cómo andará el negocio con la que está cayendo y cuántos se verán casi obligados a desprenderse de sus recuerdos para ganar liquidez. Y lo duro que tiene que ser deshacerse de la medallita que regaló la abuela en la Primera Comunión o esa pulsera de pedida con la que se forjaba un nuevo proyecto en común. ¿Acaso eso se puede tasar? Maldita crisis…