Bailén.- Los vecinos se sumergen en lo mejor de la historia romana

Francisco Javier Cabrera/Bailén
Un mercado romano con más de cincuenta puestos animó durante dos días el Paseo de las Palmeras. Cientos de vecinos pasearon por la zona y participaron en numerosas actividades, como pasacalles, talleres, representaciones, exposiciones y muestras de la mejor gastronomía de la antigua Hispania.

    30 ene 2012 / 11:04 H.

    El Paseo de las Palmeras retrocedió en el tiempo, durante todo el fin de semana, para instalarse en el antiguo imperio romano. Centenares de bailenenses conocieron lo mejor de la época a través de más de cincuenta puestos que dieron color a un mercado que se instaló por segundo año consecutivo. La actividad fue organizada por el Ayuntamiento a través de las Concejalías de Festejos, Promoción Comercial y Turística y Comunicación Social, junto con la empresa Asociación Nacional de Artesanos y Antiguos Oficios (Anayao) y con la colaboración de la Asociación Empresarial Comarcal de Bailén (Asecob) y la Cámara de Comercio.
    Los visitantes disfrutaron de una muestra de lo mejor de la gastronomía y la artesanía de la antigua Hispania y asistieron a exposiciones de armas, demostraciones de luchas de espadas, talleres de forja y madera, restauración y productos típicos del municipio. De igual modo se celebraron vistosos pasacalles donde se vio a la guardia pretoriana por el mercado, acompañados de su séquito, esclavos, malabaristas, músicos y cómicos. Para los más pequeños hubo vistosas actividades y atracciones infantiles al más puro estilo romano.
    Una de las  novedades de esta segunda edición fue la degustación gratuita de paella, durante el sábado y ayer, mientras que el punto final lo puso una representación del emperador Nerón y su madre Agripina, esposa de Claudio, que contó con una gran aceptación. Asimismo, se sucedieron otras iniciativas muy aplaudidas como, por ejemplo, la animación de músicos galos y la actuación del malabarista lusitano Soplillos, además de la denominada “esopada”, en la que un grupo de cómicos pantomimos etruscos representó las sabias fábulas de los autores Esopo y Fedro, y una alocución del gran rey Herodes, acompañado de toda su corte, con baile, lucha de esclavos y malabares de fuego.