Avances para detectar trastornos infantiles con carácter urgente
Fran Cano /Baeza
Detectar cuanto antes una vulnerabilidad genética ayuda a compensar los efectos que pueda tener cualquier trastorno infantil. Así, el denominado factor ultratemprano mejora la vida de un adulto que arrastre alguna patología desde la niñez. Es el mensaje que trasladó, ayer, el biólogo Carlos María Gómez.
Fran Cano /BaezaDetectar cuanto antes una vulnerabilidad genética ayuda a compensar los efectos que pueda tener cualquier trastorno infantil. Así, el denominado factor ultratemprano mejora la vida de un adulto que arrastre alguna patología desde la niñez. Es el mensaje que trasladó, ayer, el biólogo Carlos María Gómez.
Durante su intervención ante los medios, el especialista destacó que los avances tecnológicos actuales permiten advertir si un bebé puede tener algún tipo de trastorno. “Si vemos que cambia la estructura del niño podemos aprovechar la plasticidad del cerebro del bebé para ayudar a compensar cualquiera que sea el déficit que tenga”, precisó el experto en biología. Así, en su ponencia “Psicobiología del desarrollo cerebral”, Gómez destacó que tenía como objetivo tratar de cubrir el vacío educativo para alumnos y profesores en el estudio del desarrollo infantil. En este sentido, aseguró que la labor de los psicólogos es muy importante ya que pueden ayudar a reducir trastornos infantiles, como la dislexia o los problemas del lenguaje. Y también certificó que es más fácil diagnosticar la patología del paciente así como mejorar su tratamiento gracias a la detección temprana de la misma.
El especialista subrayó que las posibilidades de que un niño padezca un trastorno infantil aumentan de forma notable cuando hay casos parecidos en sus padres. “En realidad la herencia genética puede afectar del cero al 100%. Aunque sí es cierto que hay trastornos en los que está demostrado que obedecen a cuestiones totalmente genéticas”, afirmó, y puso el ejemplo concreto del síndrome de Down.
Por otro lado, Carlos María Gómez puso de relieve cómo el factor ambiental, el entorno en el que crece el niño, puede influir negativa o positivamente en el desarrollo de su trastorno. “Es un factor importante”, puntualizó.
Así, señaló que en los casos en que la patología no llega a manifestarse se deben a dos factores. Por un lado, la enfermedad no se desarrolla cuando hay genes más fuertes que actúan como protectores frente a los que pueden desencadenar el trastorno. Y por otra parte, un ambiente cómodo y poco agresivo puede paliar la patología del joven.
Por último, Carlos María Gómez aseguró que los trastornos disminuyen, en general, a medida que crecen los enfermos.