Ausencia de Política Educativa

Que la Educación en España hace aguas es más que evidente. Permítanme la exageración, fruto de muchos años dando lo mejor de uno mismo y contemplando, como invitado de piedra, cómo nuestros politicastros cambian las leyes y normas educativas como cambian de traje, de coche oficial o de marca de colonia.

    03 jun 2013 / 18:43 H.

    Demuestran, unos y otros, muy poco interés por la educación y la formación de ciudadanos libres, cultos y preparados. Ni siquiera han sido capaces, después de treinta y tantos años de democracia, de ponerse de acuerdo y consensuar unos mínimos principios para darle estabilidad a este pilar básico de la sociedad. Para un servidor, una verdadera política educativa arranca desde una auténtica política de protección a las familias. ¿Ustedes cómo ven, como padres o madres, que desde los pocos meses/años de vida dejemos a nuestros hijos en centros educativos desde temprano y hasta que nuestro trabajo nos permita recogerlos? ¿Cómo conciliar vida familiar y vida laboral? Como hacen los países del norte de Europa, conservando el puesto de trabajo (sueldo —si no íntegro, una parte que permita el hacerse cargo de las nuevas necesidades familiares—; la plaza donde la tenga; la antigüedad) a uno de los miembros de la unidad familiar que se hace cargo de los primeros años de vida del nuevo ser. Allí no van al colegio hasta los 5 o 6 años; con todos los previos de socialización, psicomotricidad, primeros valores, control de esfínteres, etcétera, ya superados y aprenden a leer en 6-7 meses. Hoy por hoy, debido a la incorporación de la mujer al mundo laboral y la ausencia de esa protección a la familia, se asume por parte del estado una serie de funciones y cuidados que nadie mejor que la familia: padre o madre, deben cubrir. Siendo cada vez más evidente la delegación de responsabilidades familiares en manos del papá estado, que ni de lejos llena las necesidades sentimentales, emocionales, de formación de la conciencia que un matrimonio o pareja puede dar a sus hijos o hijas. Con esto y siguiendo con una mayor exigencia de implicación de las familias en el proceso educativo, el panorama educativo español cambiaría a mejor. En las escuelas e institutos seguimos haciendo bien las cosas.

    Francisco José Campaña es maestro