Arriba y abajo

En los ochenta había una serie en la tele, a lo Dickens, titulada Arriba y abajo. Se trataba de una sociedad sin clases medias justo antes de que EE UU desplazara al Imperio Británico en la hegemonía mundial. Pues bien, hacia esa sociedad vamos, porque van a acabar con las clases medias, enemigas del neoliberalismo. En el Estado del Bienestar se plasmaban las promesas de felicidad pública de la moderna Ilustración.

    25 jul 2012 / 11:37 H.

    Eso, junto a un reparto socialdemócrata de la riqueza que fue la rémora del Bloque del Este. Pero extinta la Unión Soviética y los sueños colectivos, se cierra el grifo y, a partir de ahora, lo que paguemos en los impuestos no se nos devolverá en infraestructuras o servicios sociales sino que se desviará a los bancos y a los especuladores, pues a ellos les debemos todo, hasta la respiración. Nuestra mano de obra o capacitación profesional no sirve de nada ya que siempre podremos ser sustituidos por otro —sea de aquí o de la otra punta del mundo— que lo hará más rápido, más barato y sin quejarse. El sueño obrero y las conquistas sociales han desaparecido de un plumazo en la narcosis de la desideologización y el consumismo. La involución que significan los recortes, pero ante todo las políticas neoliberales que nos desgobiernan, y que nos están llevando a un nuevo caos social, nos ponen a las puertas del siglo XX. Nada hay escrito en ningún lado que asegure que no podamos ir para atrás. En la moral no hemos avanzado un centímetro. Cada vez está más cerca el siglo XIX.

    Juan Carlos Abril es escritor