Arde la calle


El verdadero termómetro social de estos días inciertos se encuentra en la calle. A ella acuden por turno todos los agraviados de un sistema que cuida de la palabra dada al poderoso y, para salvaguardar no se sabe qué futuro, pisotea nuestro presente. “Viernes negro”, “Situación crítica”, “Récord en la prima de riesgo”... El ajuste de cuentas está hecho y la fórmula es sencilla: para que cuadren los números comprometidos hay que asfixiar a los ignorados gobernados. 

    22 jul 2012 / 17:59 H.

    Pero, incluso, con esta fórmula magistral, los mercados no se dan por satisfechos y apuntan a la yugular. Al margen de intervenido, tenemos un Estado hipotecado y, dado que nuestro lento sacrificio no colma las ganas de sangre del diablo financiero, conviene preguntar a Europa si nos deja morir en la pira de la crisis y si es así, con esa gallardía mal entendida, diremos: ¡que pase el siguiente! Ardía la calle en la “Escuela de calor” de Radio Futura y, también, había tribus ocultas cerca del río esperando que cayera  la noche (los temidos hombres de negro). Antes, como ahora, hace falta valor.    
     
    El corazón y las vísceras. La agrupación local socialista de Jaén era una nave a la deriva, concretamente un histérico camarote, según el relato de algunos tripulantes.  Modos, formas y cuentas que no cuadraban exasperaron a quienes no creían ni en la ruta elegida ni en la patrona de la nave. El motín estaba asegurado y los “dimisionarios” esperaron su momento para abandonar el barco y pergeñar un cambio de timón que culminó esta semana con su victoria en la asamblea extraordinaria. Manuel Fernández Palomino toma el mando y tiene ante sí la difícil tarea de restañar heridas y hacer que todos remen al unísono. Si la asamblea, a puerta cerrada, tuvo momentos “bochornosos” es que quizá todavía sean tiempos de vísceras por más que le pese al nuevo secretario general.  Si es así 
    — y aunque la mesura y el cargo obligan— es momento de cortar de raíz para evitar infecciones y mostrar los exquisitos cadáveres del anterior mandato. No es habitual, porque la costumbre es limpiar los trapos sucios dentro de casa, por más que algunas manchas nos interesen a todos. Además, ayudaría para navegar tranquilos, sin rémoras ni miedos al abordaje. Aunque los piratas acechan en política y en la vida real. 
     
    (De la sección en papel "Cuarenta grados")

    Palabra Perdida

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