Ante las elecciones

Muy a pesar de los tiempos que estamos viviendo, sigo intentando ver positividad y confianza en el género humano y en sus productos: sus actuaciones. Y así es como veo las próximas elecciones en nuestra comunidad.

    12 mar 2012 / 12:03 H.

    De nuevo, se nos da la palabra a la ciudadanía; de nuevo, vamos a poder decir, sin ambages, sin matices, qué es lo que queremos para nuestra gran tierra. Y esto es positivo. Lo que nos queda hasta que llegue ese gran momento democrático es escuchar y leer lo que nos proponen los diferentes partidos políticos y sacar conclusiones que dirijan nuestro voto hacia la opción que nos satisfaga. Algo más deberíamos no olvidar en estos momentos de precampaña electoral: la memoria. Creo que a nivel nacional, los españoles adolecemos en general de falta de memoria, para recordar lo que dicen, prometen y se comprometen nuestros líderes, para el día de la votación, actuar en consecuencia. Y nos dejamos llevar por mensajes prometedores, euforias falsas o, lo que es peor, por lo que parece que va a hacer la mayoría.
    También creo positivo que sea de las pocas veces en que unas elecciones se convoquen solas. Lo cual nos va a permitir pensar más y mejor en nuestra tierra, centrándonos en lo que son Andalucía y su futuro. Y según se ve en la calle y apuntan las últimas encuestas realizadas, una mayoría de andaluces (genérico) quieren un cambio. Pero es curioso, cómo también, están, estamos, quejosos de las últimas medidas de austeridad y ajuste que está tomando el gobierno central. 30 años de gobierno son muchos. Y aunque un cambio se pudiera ver como necesario y bueno, viendo lo visto en España y en las comunidades gobernadas por el PP, o por nacionalistas, me apunto al refrán: “Más vale lo malo conocido, que lo bueno por conocer”. Y como soy de los que piensan que las ideologías, como   paradigmas del pensamiento político-social, no han muerto —es lo que nos quieren hacer creer algunos, para una más fácil manipulación— creo que la derecha nos va a gobernar, no por sus logros y propuestas, sino por los errores y el desgaste de un socialismo que no se quiere renovar —recordemos su último congreso—, que no tiene claro su futuro y que vive pegado a sus aparatos y familias. Que qué queda, pues también es positivo que vayamos, profundizando en nuestra madurez política, pensando en que también existen otras opciones políticas. Superemos el bipartidismo histórico tradicional que nos asola desde tiempos de “Maricastaña” y démosle opción a otras formaciones a acceder con garantías al Parlamento andaluz. El que tuviéramos un hemiciclo diverso y multicolor, sin mayorías absolutas de unos (PSOE), u otros (PP), sería un verdadero cambio y golpe de efecto. Y el gobierno, una coalición de fuerzas para gestionar con consenso y equidad para todos los andaluces.
    Francisco José Campaña es maestro