Ante el Corpus Christi

El próximo día 22, celebraremos la solemnidad del Corpus Christi. En mis recuerdos permanece dicho día, como uno de los más bonitos y significativos de mi niñez y juventud. Guardo en mi mente imágenes que el tiempo no ha borrado: El blanco impoluto de los trajes de comunión y las largas filas de niños que, vestidos así, formábamos parte de la procesión. Nuestro lento caminar, observando cuanto acontecía a nuestro alrededor. Los balcones adornados con colgaduras y flores, los altares, las ramas que alfombraban el suelo, el gran número de personas que acompañaban el cortejo procesional. Como mecidos por las canciones a Jesús Sacramentado, aspirábamos el olor a incienso, rosas, claveles, gladiolos, etcétera, que ofrecía la tardía primavera. Una sensación de calma en el ambiente, invitaba al recogimiento y a una íntima alegría. Así transcurría este día tan especial. Una explosión de luz y colorido, en que Cristo caminaba junto a nosotros, como un día hiciera con sus discípulos, mostrándose como alimento para la salvación, y el eco de su palabra se hacía, una vez más, eternidad. 

    16 jun 2014 / 22:00 H.