Alto y claro

Resulta curioso y muy gratificante que sean precisamente dos intelectuales alemanes los que están levantando la voz y la razón en contra de la política de apisonadora que lleva a cabo su canciller, la nunca bien ponderada Angela Dorothea Merkel.

    06 ene 2012 / 09:46 H.

    Mientras los representantes políticos de las naciones europeas doblan la rodilla ante la dama prusiana, cuando los pensadores de la vieja Europa —qué se hizo de los grandes intelectuales franceses— andan desaparecidos en combate, héte aquí que Jürgen Habermas y Hans Magnus Enzensberger andan lanzando sus dardos allí donde más duele. Ambos hablan del sistema que Merkel-Sarkozy han impuesto en Europa como de una postdemocracia y cuestionan sin ambages la legitimidad democrática de un sistema donde la política ha dejado su poder a los tecnócratas, donde la democracia ha pasado del parlamento al reservado de un hotel de cinco estrellas. Allí cenan distendidamente Merkel y Sarkozy y, a la mañana, los europeos nos enteramos que se refunda la CEE, que las reglas tan trabajosamente consensuadas por generaciones de europeos, ya son historia. Y nuestros dos amigos alemanes no se callan. La fuerza de Europa no está en sus ejércitos, ni en su burocracia, ni en su PIB. Si el suelo europeo fue escenario de dos terribles guerras mundiales, se ha vuelto referencia de paz, desarrollo y democracia para el mundo. O así era. Y, por favor, no olvidemos que todo sucede bajo la batuta de un país que ha producido a Goethe y Auschwitz.
    Manuela Espigares es periodista