Aguirre indigna con su tesis de que andaluces y extremeños viven a costa de Madrid

I. M. y M. U. / Sevilla
La presidenta de la Comunidad de Madrid ha conseguido indignar a los presidentes de Andalucía y Extremadura, que salieron ayer a recriminar con dureza que en su discurso contra la financiación apuntara que los madrileños pagan los impuestos y los andaluces y extremeños se llevaban el dinero. La líder del PP no se estrena en esos argumentos.

    16 jul 2009 / 10:01 H.

    Son muchos los razonamientos, algunos entre sí contradictorios, que los distintos barones del PP han empleado para desacreditar el modelo de financiación autonómica presentado por el Gobierno de Zapatero. Entre ellos, que el sistema es “injusto” porque se ha diseñado a la medida de Andalucía y Cataluña por ser los “graneros de votos del PSOE”. Pero la presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre, dio un paso más el pasado martes cuando en una entrevista aseguró: “Nos hemos convertido en la locomotora económica de España. Somos la región que tiene mayor renta per cápita. Esta ha sido una etapa de bonanza y crecimiento económico. Tenemos que garantizar que en las etapas malas, la solidaridad sea entendida entre nosotros mismos, y no podemos coger 5.000 millones de impuestos que han pagado los madrileños y dárselo a los extremeños y los andaluces”.
    Madrid es una de las comunidades que ha mantenido una posición más beligerante contra el sistema que ayer aprobó el Consejo de Política Fiscal y Financiera y que a partir del próximo otoño determinará cómo se reparten los recursos del Estado entre las comunidades. Ayer incluso su presidenta anunció que iba a votar contra el modelo, si bien luego la amenaza se quedó en abstención, como ocurrió con el resto de autonomías populares. Todavía está por ver si Madrid, como podrían hacer otras comunidades, termina por aceptar el cheque que el Gobierno le ponga sobre la mesa y que mejoraría sus recursos económicos en tiempos de crisis. Pero mientras tanto, Aguirre disparó a uno de los pilares del sistema: la solidaridad. Y se aferró a las tesis de los nacionalistas: las balanzas fiscales.
    La dirigente de Madrid se refirió a lo que se recauda en su comunidad y a la aportación de la capital de España “a la caja común”. Su demanda es clara: su Gobierno quiere que se le garantice que “de ese 50% de renta que recauda Madrid, que son 14.000 millones de euros, no se le quiten 5.100 pase lo que pase”. Sus argumentos se sitúan en línea con el discurso nacionalista, que apuesta por limitar la solidaridad y ponerle tope en un cupo. Justo lo que han venido defendiendo los nacionalistas catalanes y contra lo que ha clamado duramente el PP.
    El vicepresidente tercero y ministro de Política Territorial, Manuel Chaves, no dudó ayer en recriminar a Aguirre su “irresponsabilidad”. Tachó sus declaraciones de “absolutamente lamentables” y avisó del peligro de “utilizar el agravio para oponerse al sistema”. Chaves reclamó a los populares “reflexión, madurez y respeto” y solicitó a los partidos que no se utilicen estos argumentos “en un tema tan serio”.
    El presidente del Gobierno andaluz, José Antonio Griñán, calificó el comentario de la popular de “ordinariez”. “No aceptaré arrogancias con una financiación que ha salido bien para todos”, señaló. Griñán recordó que Madrid recibe fondos por ser la capital de España algo que dijo entender y a lo que no se opone.
    El presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, fue más contundente. Afirmó que las declaraciones de Aguirre da “razones” al discurso nacionalista. “Hacen el mismo discurso”, con lo que, a su juicio, están “llenando de argumentos y de razones a los que defienden una España que en nada se parece a lo que la Constitución establece”. Entrar en el tipo de afirmaciones de Aguirre –advirtió en declaraciones recogidas por Europa Press– es “contribuir a llenar de argumentos” a quienes defienden las balanzas fiscales. “En este país por lo visto hay que echar cuentas los unos con los otros, sin tener en cuenta a los trabajadores extremeños que han estado empleados y cotizaban en Madrid y luego han pasado a ser desempleados en Extremadura en la construcción”, dijo. “¿O no cuenta la cantidad de empresas que tienen sus centros productivos en Extremadura y sus sedes sociales en Madrid?”, añadió. El líder extremeño pidió “por favor” a los partidos un esfuerzo en este debate ya que no se trata de “quien escupe más lejos”.
    Tras las palabras de Griñán y Vara reside una reflexión que afloró en múltiples ocasiones en el debate de las balanzas fiscales (que miden lo que cada territorio aporta a la caja común y recibe del Estado): es la peculiaridad de la capital, donde tienen su sede social y tributan la mayoría de las empresas, por lo que su saldo fiscal se incrementa a su favor.
    Aguirre dinamitó con su discurso el argumentario del PP para rechazar la financiación. Los populares hablaron de un modelo “insolidario porque los recursos van a parar a las comunidades más prósperas”. Justo lo contrario de lo ella defendió, exigiendo preservar un cupo de lo recaudado para Madrid. La popular no se estrena en sus discursos despectivos hacia la comunidad andaluza. “Andalucía debe salir del conformismo, el clientelismo y el adocenamiento al que le ha conducido un cuarto de siglo de gobiernos socialistas”, proclamó en enero de 2008 en precampaña electoral.