A vueltas con el cura de Canena

Han pasado ya días, me parece que hasta semanas, desde que saltaron a la luz pública las polémicas declaraciones del sacerdote de Canena, que con la excusa de hablar de la pérdida de valores se metió en un charco cada vez más profundo, hasta que se ahogó él solo y tuvo que acabar pidiendo perdón, pero días después, supongo que obligado por el Obispado, pero no convencido en absoluto de haber cometido un error.

    24 may 2014 / 22:00 H.

    Después he leído que lo trasladan a otra parroquia en otro pueblo de Jaén, de manera que aquí paz y después gloria. Me pregunto por qué no habrá una especie de revisión de vocaciones o de profesionalidad entre los curas, como sucede en otros trabajos, que pueden retirarte la potestad de ejercer de por vida esa profesión. Así da la Iglesia la imagen que da, con personas que no merecen ejercer como pastores porque lo único que hacen es espantar a las ovejas. Las instituciones están por encima de los individuos y eso debería prevalecer siempre, pero hay que tener valor para “despedir” o quitar la sotana para siempre a quien no represente los mandamientos que predican todos los días desde el púlpito. No quiero ser más papista que el Papa, pero ya se sabe que: “por sus obras los conoceréis”.
    Luisa Pérez Carrillo  / Jaén