A prisión por atropellar a su amigo y no auxiliarlo
José Manuel M. S. ha sido condenado a dos años y medio de cárcel por la muerte accidental de su compañero de juerga. La Justicia considera que este vecino de Pozo Alcón atropelló a su compadre durante una borrachera y, después, lo introdujo, aún con vida, en el asiento de atrás de su coche, donde falleció horas después.
José Manuel M. S. ha sido condenado a dos años y medio de cárcel por la muerte accidental de su compañero de juerga. La Justicia considera que este vecino de Pozo Alcón atropelló a su compadre durante una borrachera y, después, lo introdujo, aún con vida, en el asiento de atrás de su coche, donde falleció horas después.La juez María José Hernández Caballero, del Penal número 3, estima que hay pruebas de cargo suficientes como para castigar a José Manuel M. S., de 47 años, como autor de un delito de homicidio por imprudencia y otro de omisión del deber de socorro. En el juicio, celebrado el pasado 18 de febrero, el hombre negó, una y otra vez, haber atropellado “a su amigo del alma”: “No he hecho nada”.
La historia arranca en la mañana del lunes 18 de octubre de 2010. Juan Manuel M. S. se personó en el ambulatorio de Pozo Alcón pidiendo auxilio. Dentro de su coche, estaba el cuerpo, ya frío, de su amigo Juan José. El propietario del vehículo contó que había estado de copas con el fallecido durante la noche anterior y que, cuando fueron a recogerse, la víctima le dijo que quería quedarse a dormir en el automóvil. Cuando volvió a por él, ya por la mañana, se encontró con que su amigo no respiraba.
En principio, se barajó que el fallecimiento se debió a causas naturales. Sin embargo, la Guardia Civil determinó que la muerte fue violenta. El cadáver tenía un golpe en la cabeza y había restos de sangre en el coche. Los agentes estimaron que en la versión del dueño del coche había gato encerrado. Para los investigadores, el acusado y Juan José estuvieron bebiendo juntos muchas horas. Pasadas las nueve de la mañana del domingo 17, salieron de un bar. La víctima debió sentarse en la acera o caerse, mientras que su amigo arrancó su coche. Al dar marcha atrás, lo embistió de forma accidental. José Manuel M. S. no le dio importancia. Junto a otras personas, lo llevaron a un bar y le hicieron una cura casera con vinagre de la herida que tenía en la cabeza. Después, lo volvieron a meter en el coche, donde estuvo prácticamente durante todo el día. La noche del domingo, Juan Manuel intentó hablar con él para llevarlo a su casa. No obtuvo respuesta de Juan José y lo dejó dormir. Después, se fue a casa a “pelar” la borrachera hasta que, el lunes por la mañana, regresó al automóvil y encontró el cadáver. El hombre había muerto alrededor de las dos de la mañana, quince horas después del accidente.
Rafael Abolafia / Jaén
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