A los aceiteros les toca el Gordo
A los aceiteros acaban de caerles del cielo 300.000 nuevos clientes. Garantizados, fijos y para toda la vida. 300.000 establecimientos hosteleros repartidos por todo el país, entre bares, restaurantes y hoteles, que están obligados a ofrecer a sus clientes aceite solo envasado, con etiqueta e irrellenable, nada de aceiteras con producto amarillo verdoso cuando menos de dudosa procedencia. Un pequeño paso para los ignorantes (que no lo valoran) y un gran paso para la humanidad, no tanto como pisar la Luna, pero casi.
Si yo fuera empresario aceitero estaría celebrando el Gordo de la Lotería por anticipado, pero si fuera hostelero me pondría las pilas desde ya. Ahora que el aceite va a dejar de ser de garrafón (perdón por los que sí lo dignifican en la mesa, que haberlos haylos) comenzaría a aplicarme el cuento y usar aceite de oliva virgen en toda la cocina. No solo en ensaladas y cuatro platos en crudo, sino hasta para freír. Sí, sí. Que si se hace bien, —si se sabe y se quiere—, no es más caro que el alto oleico que ahora inunda como una mancha vergonzosa la mayoría de las freidoras de la hostelería jiennense. Que en la capital mundial del aceite de oliva se fría con eso es de juzgado de guardia. Si nosotros no lo valoramos, cómo pretendemos que lo hagan más allá de nuestras fronteras. Gabriel Archilla (presidente de la Asociación de Bares, Cafeterías y Restaurantes) ya dijo en su día que los empresarios jiennenses llevarían la bandera contra las aceiteras y pondrían todo de su parte pese a los sobrecostes que implica la medida. Ahora hay que hacerlo, pero en todos los platos. Insisto. El futuro es ese. Dignificar el zumo de aceituna, tener la calidad como obsesión y la rentabilidad como prioridad número uno. Para toda la cadena, del primero al último. Dar una patada al victimismo y dejar de marear los mismos problemas desde hace años, como dice Manuel Alfonso Torres (presidente de Infaoliva y de la CEJ). Hay que ser fundamentalistas del virgen extra.
***** Luz verde a partir del 1 de enero de 2014.- El Consejo de Ministros aprobó en su reunión de este pasado viernes la norma que prohíbe las aceiteras irrellenables en la hostelería, una medida que comienza a aplicarse a partir del día 1 de enero. Se sigue así la senda de países como Italia o Portugal, que ya han implantado este prohibición en aras de velar por la calidad del zumo de aceituna. Productores y consumidores beneficiados a todas luces. Las organizaciones agrarias también aplauden la decisión, demandada hace años.**********
Artículo publicado el domingo 17 de noviembre en la sección Pongamos por Caso de Diario JAEN